VIOLENCIA: DIEZ DATOS IMPORTANTES QUE DEBES SABER

 

Preparándose para actuar: 10 cosas que debe saber sobre la violencia.

  1. La violencia no es una palabra malvada. Es sólo una palabra.
  2. La violencia no es ni buena ni mala.
  3. Más violencia, y pronto.
  4. “Uso de la Fuerza” puede equivaler a “Uso de la Violencia”.
  5. “OODA Loop” (Bucle O.O.D.A., por Observe – Orient – Decide – Act. Observación – Orientación – Decisión – Actuación) es el mejor termino, y también el más mal entendido, en la profesión de las armas.
  6. La acción puede ser propiciada por una emoción consciente o subconsciente, pero no depende de la emoción para producirse.
  7. Un criptólogo, un psicólogo y un monje franciscano continúan dando forma a cómo luchamos hoy en día.
  8. Estar preparado para la violencia es importante, pero la formación sobre lo que conduce a la acción violenta es aún más importante.
  9. La violencia, si se justifica, debe utilizarse sin titubeo ni remordimiento.
  10. Hay una A muda en OODA: Aceptación

Violencia

La palabra violencia suscita diferentes sentimientos en
diferentes personas. Para algunos tiene automáticamente una connotación negativa, algo que hay que evitar o evitar por las imágenes, recuerdos o sensibilidades que provoca. Para otros, simplemente habla de una herramienta; La aplicación física de la fuerza para alcanzar un resultado deseado. Y aún más, otros comparten ambos sentimientos, ambos puntos de vista. Para aquellos de nosotros que llevamos un arma de fuego para defender nuestra vida y la de otros, la violencia es una posibilidad que debe ser vista como una eventualidad. La violencia es un término neutro que describe el uso deliberado e intencional del poder físico. Debido a que somos criaturas emocionales por naturaleza, aplicamos un significado emocional a la palabra. No lo hacemos intencionadamente, y no tomamos la decisión conscientemente (la mayor parte de las veces), sino que nuestra visión emocional de la violencia se configura por quiénes somos; Nuestras experiencia, crianza, religión, miedos, entorno, objetividad y subjetividad. Se convierte en algo implícito antes de que la mayoría de nosotros sea consciente del tema, aunque cambiando siempre por nuestras experiencias vitales. La visión de la violencia, para quienes no la han usado con la intención de herir gravemente o matar a otro, es a menudo esotérica. Pueden tener una comprensión de los pasos a tomar, los métodos, las herramientas y las técnicas, pero no del resultado final de esas acciones. Esta falta de experiencia explícita es a la vez una bendición y un obstáculo, y es algo a lo que todos tenemos que enfrentarnos en algún momento. Los que tienen la suerte, o los que están dispuestos a buscarlo por su cuenta y propia voluntad, pueden hacerlo mediante un entrenamiento lo más realista posible, para lo que encontrarán si tienen que usar la violencia en la vida real.

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La preparación para la violencia es tanto mental como física. Esta preparación es la suma total de entrenamiento y práctica y debe ser perseguida por cualquier estudiante en el uso de la fuerza. En la formación, hay muchos tabúes acerca de cómo hablamos sobre el tema de la violencia, y algunos términos son tabú por una buena razón. Pero el problema con un tabú es que asigna una visión negativa a un término que puede describir una acción neutral, o incluso positiva. En lugar de matar decimos incapacitar, o incluso suprimir, a pesar de que cualquier persona con un razonamiento lógico sabe que la manera más eficiente de incapacitar o suprimirá una amenaza es, bueno …. todos lo sabemos, pero precisamente porque es un tabú no lo decimos. Así que intentaremos eliminas estos tabúes y usar un lenguaje más directo, intentando ceñirnos a la corrección política todo lo que podamos. Sobre por qué se utilizan estos términos, podemos inferir que lo más seguro es que fueran elegidas para su uso por un comité de personas bienpensantes y con la mejor intención, pero sin ningún tipo de experiencia en el campo que nos ocupa. En cambio, nosotros centraremos nuestra atención en la preparación simple y directa para violencia por parte de aquellos que están dispuestos a usarla para bien.

La palabra violencia no es mala, ni es buena. Simplemente describe una acción. Lo mismo que “fuerza´´, aunque decimos “uso de la fuerza´´, no “uso de la violencia´´. ¿Por qué? No sé quién tomó la decisión, o cuando, pero en algún momento alguien decidió que la siguiente convención de palabras era la adecuada: la fuerza es para los buenos y la violencia para los malos.

No voy a usar la fuerza, voy a ejercer una violencia extrema mientras esté justificada, y la continuare ejerciendo mientras siga estando justificado´´

Bien, la verdad es que en última instancia ambas palabras significan lo mismo, pero de ambas, sólo la palabra violencia evoca la conexión emocional negativa que hace que nos tengamos que esforzar en interpretar el concepto como una herramienta. Simplemente no hay la misma emoción asignada a la palabra “fuerza´´. ¿Semántica? Tal vez, y por supuesto, nuestro cerebro asocia la palabra“violencia´´ con connotaciones muy negativas, y sin embargo el alfa en todos nosotros lo reconoce por lo que es; un simple vocablo que sirve para designar algo que todos usaremos con mucho gusto si en ello va el defender nuestra vida. No voy a usar la fuerza, voy a ejercer una violencia extrema mientras esté justificada, y la continuaré ejerciendo siempre y cuando siga estando justificada.

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En mi opinión personal y profesional, esa es la mentalidad que debemos tener y precisamente la que temo que estamos perdiendo, especialmente en el mundo civil (estoy hablando de la policía, también). Esto se debe en gran parte a la naturaleza política y “progresista” de nuestro sistema legal y a los efectos que tiene sobre los instructores y maestros de este campo. El ejército es algo más inmune a este cambio pedante, pero si esta tendencia continuará (y por cuánto tiempo) está por ver.

El estudio del uso de la violencia (puedes usar la palabra “fuerza´´ si lo prefieres) ha recorrido un largo camino. Cada estudiante de las armas de fuego (y de artes marciales en general) se han embarcado en una investigación psicológica y fisiológica ha dado como resultado un estudio continuo del tema de la aplicación de la violencia física contra un enemigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Quizá la palabra “enemigo´´ tampoco sea políticamente correcta…

No me malinterpreten, celebro cada avance en la investigación que me haga más apto y eficaz en el terreno de la autodefensa. El lado oscuro, por así decirlo, de esta ciencia, es que intenta sustituir a la experiencia real y objetiva. Para que esto fuera positivo, esta ciencia o enseñanzas deberían llegar a la audiencia de una manera en que puedan asimilarla, relacionarse con ella y aplicarla en el caso de que fuera necesario; desafortunadamente esto no sucede con demasiada frecuencia. Lo que me gustaría conseguir con este artículo es exponer, de la manera más sencilla como sea posible, el proceso por el que pasamos cuando nos vemos en una situación en la que sea necesario el uso de la fuerza. Algunos de los conceptos que expongo serán ya conocidos por muchos de vosotros, otros serán nuevos. No va a ser un viaje corto, pero al final creo que todos los conceptos quedarán bien conectados entre sí y darán una imagen tan general y útil como puede ser posible.

El curioso caso del Bucle OODA

No creo que pueda encontrar en un solo proceso mental más examinado, cartografiado, discutido y malinterpretado que el bucle Observación – Orientación – Decisión – Actuación del Coronel John Boyd. OODA es una serie de ciclos de tiempo competitivo que conducen a una acción; Pero ¿qué significa eso? Vamos a explicarlo paso a paso.

Extraído de tirotactico.net

Observación: se percibe un estímulo a través de los sentidos, generalmente la visión, aunque a veces inicialmente es el sonido. Este estímulo puede ser la presencia de un tipo peligroso, o la observación real de una persona o tipo con mala reputación que se acerca a un arma o hace un movimiento furtivo o sospechoso; También puede ser la percepción audible de una amenaza, o el sonido mecánico de un arma al manejarla. La observación es un bucle potencial. Cada nuevo estímulo nos obliga a volver a la observación.

Orientación: Este es quizás el peor entendido, pero el paso más importante en el bucle OODA. Orientación es cuando procesamos nuestra observación y nos concentramos en su fuente. Este es el momento crítico en el que nuestras opiniones emocionales, la educación, la religión, el entrenamiento, la experiencia, el medio ambiente, la condición física, la condición mental, los miedos, el conocimiento consciente y subconsciente se comparan con nuestra observación. Este es también el primer punto donde nuestro Sistema Nervioso Simpático se activará (si no está ya activado) para prepararnos para una pelea. La amígdala cerebral comienza los procesos que llevan a la percepción subconsciente del miedo y comienza a bombear adrenalina, serotonina y otros neurotransmisores desde las glándulas adrenales. La suma de quiénes somos va a afectar seriamente el siguiente paso en el ciclo; Esto significa que si no estamos preparados para la violencia, no vamos a estar preparados para lo que viene a continuación. La orientación es, al igual que la observación, un bucle. Si el estímulo cambia y debemos observar de nuevo, la orientación volverá a tener lugar.

Decisión: Los resultados de Orientación conducen a la decisión que tomamos. Los estímulos físicos y ambientales que observamos guiarán la decisión que tomemos, comparada con el proceso de Orientación. Esto significa que si no estamos entrenados, o no hemos experimentado un estímulo en particular, va a ser complicado para nuestro cerebro el encontrar una respuesta adecuada de manera rápida e instintiva. Si estamos emocionalmente desprevenidos para la observación (no estamos comprometidos con el uso de la violencia contra otra persona), esto retrasará o evitará completamente una decisión oportuna. Nuestra decisión se basará en los aspectos específicos de nuestra percepción (observación) y en las opciones que tenemos a nuestro alcance para afrontarla. Como la observación y la orientación, la decisión es un bucle. Si el estímulo cambia, todo debe procesarse nuevamente.

Actuación: La acción es el resultado final de observar, orientar y decidir. Es un proceso que ocurre en un período de tiempo predominantemente subconsciente y muy corto. La acción es donde se desenfundan y se usan armas, se emiten órdenes, se lanzan puñetazos, o donde ocurre el terrible colapso del procesamiento mental y no ocurre nada. Este es el paso para el que la mayor parte de la gente se entrena. La acción es impulsada por respuestas emocionales conscientes y subconscientes, pero no depende de que se dé una respuesta emocional. Se traerá el mismo tiempo en pasar la página de un libro que en desenfundar un arma; La urgencia de este último paso viene dada por la emoción, la necesidad de autopreservación y el entrenamiento. Al igual que los otros pasos en OODA, la acción es un bucle. Cualquier cambio en el estímulo y el proceso tiene que reorientarse y comenzar de nuevo.

Ciclo OODA

Así es como yo veo el bucle OODA y cómo me gusta explicarlo. OODA es infalible en su concepto, pero complicado en su aplicación porque la mayoría de los pasos que tienen lugar durante el proceso no pueden ser conscientemente apreciados. Claro, la primera vez que cualquiera de nosotros se educa en OODA asentimos con la cabeza, pero honestamente ¿cuántos lo entienden a la primera? Si no se entiende a la primera, es mayormente por la incapacidad del cerebro humano de extraer conclusiones o lecciones de procesos que ocurren en centésimas de segundo, y no por culpa del instructor (o de su capacidad de comprensión). OODA trata en esencia sobre el tiempo; Es una explicación ampliada de nuestro proceso de tiempo de reacción y el progreso hacia un entrenamiento psicológicamente más centrado. OODA también tiene mucho que ver con minimizar la implicación emocional en cualquier cosa que no sea la aplicación directa de la violencia cuando sea necesaria. Pero con el bucle OODA no conseguimos toda la base e información que necesitamos para tratar este tema; Para eso necesitamos un criptólogo, un psicólogo y un fraile franciscano. Y no, no estoy bromeando.

Prestando atención y tomando decisiones.

Claude Shannon no es un nombre con el que muchos estén familiarizados. Shannon fue matemático, criptólogo e ingeniero electrónico y trabajó para Bell Labs durante la Segunda Guerra Mundial. Entre los muchos trabajos importantes que llevo a cabo, desarrolló lo que se convertiría en la Teoría de la Información después de la guerra. La teoría de la información se basa en la comunicación humana y la reconstruye para ayudar con la transmisión de datos. La teoría de la información de Shannon está casi en cualquier parte donde miremos, aunque no nos demos cuenta. La Teoría de la Información, en pocas palabras, afirma que la transmisión de información en todo momento debe ser lo más simple posible (es también la base de todos los motores de telecomunicaciones y de búsqueda del planeta, lo que lo convierte en el Tesla de las computadoras y teléfonos). Las palabras más comunes en el lenguaje son a menudo las más cortas, y dado que las palabras más comunes sólo ayudan en la construcción de una oración sin formar parte necesariamente del mensaje a transmitir, un oyente puede perder partes de la oración y aun así entender el significado. Lo que esto significa es que nuestra percepción de un estímulo no necesita albergar observaciones conscientes si nos hemos entrenado y practicado para situaciones similares; Básicamente si he oído una frase pronunciada antes, sólo necesito escuchar partes de ella para recoger el significado. La teoría de la información no se ocupa de la intencionalidad de un mensaje (las intenciones de nuestro adversario en el campo que nos ocupa) sino solo de las acciones que lo conforman. Para un recorrido mental más rápido a través de OODA, el Dr. Shannon nos da una base para superar los obstáculos emocionales que pueden entorpecernos durante la Orientación. ¿Cómo utilizar conscientemente esta teoría? Tengamos un poco de paciencia y podremos entenderlo.

El doctor William Hicks nos dio la Ley Hicks (en realidad la Ley Hicks-Hyman, pero Hicks obtuvo todo el crédito en los libros de historia). La Ley de Hicks es un concepto con el que estoy seguro de que la mayoría de ustedes están familiarizados, pero para aquellos que no la sitúen ahora mismo, la Ley Hicks se enfoca en el tiempo de reacción al tomar una decisión. Cuantas más opciones tenga una persona, más tiempo le tomará tomar una decisión. A la hora de usar la fuerza, esto es importante no sólo en lo que respecta a reaccionar a una amenaza y decidir un curso de acción, sino tener confianza en la capacidad de hacerlo. El número de opciones se basa en la capacitación, el equipo y la amenaza a la que se esté reaccionando. Las preocupaciones emocionales, nuestra conciencia o una falta de confianza pueden complicar y complican el proceso de toma de decisiones. La complicación adicional de nuestro proceso de toma de decisiones es la falta de información sensorial, si esta está presente, lo que puede retardar la fase de observación y orientación de OODA.

Una vez que la mente ha observado y se ha orientado, debe tomarse una decisión. El tiempo que va de Observación a Decisión se mide en milisegundos, entre 160-390 milisegundos (dependiendo de si la observación inicial es audible o visual, audible normalmente proporcionando un tiempo de reacción más rápido). Las observaciones en luz baja prolongan el tiempo de reacción (y tienen otros efectos particulares en la percepción). La selección de una decisión según Hicks se efectúa por el número de opciones; Para cada opción adicional, la mente toma 25-38 milisegundos adicionales (Sternberg, S. 1969). Estos números son estrictamente académicos en el sentido de que no toman en cuenta las consideraciones emocionales y el estrés psicológico asociado con un encuentro de fuerza letal. Pero para el individuo es sin duda un factor de gran impacto. Bien, el primer problema en la apreciación de la Ley de Hicks ya se mencionó cuando examinamos el bucle OODA; No somos capaces de examinar individualmente fracciones de segundo en nuestra mente porque no es así como procesamos conscientemente el tiempo. También debemos considerar que el tiempo de reacción se retrasa por la falta de una solución; Lo que significa que si se está encontrando una situación para la que no ha sido entrenado su mente no va a encontrar una solución en la memoria a corto plazo y se verá obligada a buscar en la memoria a largo plazo, y lo mismo se aplica con otros factores negativos como por ejemplo que no tengamos disponible el equipamiento necesario para afrontar la situación. Estos problemas también se miden en milisegundos (en el mejor de los casos). Si tengo que elegir entre un tiempo de reacción igual al de mi amenaza, o una ventaja de 190 milisegundos, siempre elegiré tener esa ventaja; Por esto la comprensión del bucle OODA es tan necesaria, aunque algunos de se pregunten qué tiene esto que ver con estar preparados para la violencia Dejadme un poco más de tiempo; Primero, hablemos de nuestro monje.

William de Ockam era un filósofo y fraile franciscano con mucho tiempo libre. Esto se debe a que vivió durante el periodo de finales del siglo XIII y principios del XIV, una época en la cual la elite cultural podía dedicarse a discurrir (y algunos  incluso a leer) con el único objetivo del entretenimiento o de desarrollar nuevas ideas. Ockam no inventó originalmente lo que ha llegado a ser conocido como Navaja de Occam (que se remonta a Aristóteles), pero si recibió el crédito por ello dado a que uso este principio a menudo y con gran éxito. En los términos más simples, la Navaja de Occam afirma que la explicación más simple para un evento u observación es a menudo la verdad. Lo que significa que a los seres humanos nos gusta trazar pequeñas líneas ordenadas entre pregunta y conclusión (o suposición)

Un ejemplo seria: cuando escuchamos el ruido de un potente motor diésel por la noche es muy posible que concluyamos que está pasando un camión de basura, y no otro tipo de vehículo con un motor similar. Bien podría ocurrir que lo que está pasando por la calle sea otro tipo de vehículo, un camión de mercancías o una grúa, pero necesitaríamos más información para aseverarlo, mientras que, en el caso del camión de basura, sabemos que pasa todas las noches y que tiene ese tipo de sonido. Podríamos hacer una suposición más compleja con respecto al sonido del motor, pero el tiempo para hacerlo y los factores adicionales y las variables en que podríamos fallar crean procesos de deducción innecesarios. De la Navaja de Occam nos llegó de forma indirecta El Principio de la Economía, afirmando que “Los científicos deben utilizar los medios más simples para llegar a sus conclusiones y excluir todo lo que no pueda percibirse a través de los sentidos (Ernst Mach).” Ahora, ¿cómo se aplica esto al Bucle OODA , Ley de Hicks, o a la Teoría de la Información? Todas estas teorías trabajan juntas y lo hacen sobre la base de con el conocimiento que tenemos de la naturaleza humana, toda previsión que podamos hacer de las intenciones de otra persona es, en el mejor de los casos, una conjetura. Simplemente no podemos saber lo que otra persona tiene la intención de hacer, a no ser que pongamos una confianza ciega en sus palabras y no nos esté mintiendo. Poniéndolo de una manera más directa: alguien corriendo hacia nosotros con un bate de beisbol alzado sobre su cabeza es más probable que quiera agredirnos a que simplemente tenga mucha prisa por enseñarnos su bate nuevo. Este es el camino intuitivo de la Navaja de Occam, una guía para suposiciones seguras basadas en lo que nuestros sentidos perciben.

La percepción es todo lo que tenemos para tomar decisiones en relación a las intenciones de otros con un grado mínimo de fiabilidad. ¿Es falible la Navaja? Por supuesto que lo es, también lo es OODA, Hicks y la teoría de la información; Falible debido a las trampas de nuestra propia mente, una falta de información, demasiada información, o malinterpretar las intenciones de otra persona. La percepción conforma los dos primeros pasos del Bucle OODA, y es donde la mente forma su plan, toma una decisión y actúa.

La clave para actuar de manera eficiente y rápida, la clave para estar preparado para usar la violencia y dilucidar mejor cuando hacerlo esta aquí.

Violencia

Conocer la violencia y saber cuándo ejercerla.

Nuestra mentalidad hacia la violencia debe ser de aceptación. Acepto, y espero, que necesitaré usar la violencia sobre otro ser humano si su comportamiento y o acciones no me deja otra opción. Para esto es para lo que me entreno. Cuanto más entrenamiento y más práctica, mejor preparado estaré y más rápido seré capaz de reconocer la necesidad de violencia. Las emociones pueden nublar nuestro proceso de toma de decisiones, o ayudar en nuestra respuesta a la violencia. Un miedo objetivo a las lesiones promueve una reacción más rápida, que es la forma en que hemos podido sobrevivir en este planeta durante tanto tiempo a pesar de estar mal equipado para, digamos, matar a un oso o tigre solo con nuestros pulgares oponibles.

-Nuestra mentalidad hacia la violencia debe ser de aceptación. Acepto, y espero, que necesitaré usar la violencia sobre otro ser humano si su comportamiento y o acciones no me deja otra opción.-

Una persona sin este miedo instintivo básico con el que casi todos nacemos tomaría toda una serie de decisiones estúpidas y es posible que no sobreviviera más allá de la niñez (si bien los niños nacen con una inconsciencia total a muchos de los peligros que nos rodean, como las alturas o el fuego, durante su desarrollo cerebral en las primeras etapas del crecimiento estos miedos se van adquiriendo por ensayo/error o por imitación de sus congéneres). El miedo agudiza los sentidos, activa nuestro Sistema Nervioso Simpático y nos prepara para luchar, huir o quedarnos inmóviles, dependiendo de la amenaza percibida. Es mi convicción personal y profesional que la aceptación de la necesidad del uso de la violencia, sin importar sobre quien deba ser ejercida, promueve un tiempo de reacción más rápido en respuesta a una amenaza, reduce las opciones entre las que nuestro cerebro tiene que elegir y fortalece la resolución a la hora de llevar a cabo la acción que hayamos decidido tomar. Fuera de la formación basada en la realidad, como la que se lleva a cabo con munición de entrenamiento no letal, las experiencias de entrenamiento individual en las que se violencia se usa como respuesta o anticipación al comportamiento de un oponente son extremadamente reducidas. Una diana de cartón no puede rendirse, ni devolver el fuego, y aun cuando se mueven, lo hacen de una manera bastante poco realista y hasta cómica. Debido a esto, la mayor parte de nuestra preparación mental para la violencia es innata o bien fruto del entrenamiento personal o de la búsqueda de entrenamientos realistas

Para el ejército y la aplicación de la ley, las decisiones se toman desde el punto de vista global de la unidad/departamento, y muy a menudo lo que parece una buena idea en las altas esferas, se diluye y tiende a la ineficacia cuando llega al nivel operativo. Las cosas se vuelven cada vez más constreñidas por la corrección política y, como consecuencia de esto, nuestra disposición a usar la violencia en el momento en que sea necesaria se ve amenazada por la mala formación, las malas prácticas, el miedo a problemas legales o simplemente por no saber qué hacer o cuándo hacerlo. ¿Por qué? Porque no estamos preparados para lo que podemos encontrarnos.

-Una diana de cartón no puede rendirse, ni devolver el fuego, y aun cuando se mueven, lo hacen de una manera bastante poco realista y hasta cómica. –

Aquí es donde la preparación personal es más importante. En primer lugar,  hay que conocer la ley; Saber cuándo se puede usar la fuerza para defender su vida o la de otro. Conózcala bien, memorícela, y después entrene para estar a la altura de las exigencias.

Más violencia, y pronto.

En este punto será donde algunas personas se sentirán incómoda, y eso está bien. No tengo una bola de cristal, por lo tanto no puedo ver el futuro. Yo vivo con la premisa de que cualquier persona que se comporta de una manera que amenaza mi bienestar o el bienestar de otro continuará haciéndolo hasta ser detenido. Dado que no puedo saber con certeza cuáles son las intenciones de otra persona, sólo puedo actuar si esta persona no atiende a razones o en contra de sus acciones violentas. ¿Puedo advertir a alguien que deje caer su arma antes de usar la fuerza? Por supuesto, y de hecho para aplicar la ley, debemos hacerlo siempre que exista la posibilidad. La definición de cuándo es posible el dar este aviso se deja en manos del oficial de policía y de las circunstancias en las que está envuelto, o así es como debería ser. Lo mismo debería aplicarse para todos los ciudadanos responsables que llevan un arma como autodefensa.

Tu oponente asume la posibilidad de ser objeto de una acción violenta a través de sus acciones, tuya es la responsabilidad de decidir cuándo y con cuanta fuerza recaerá sobre esta persona la fuerza coercitiva. Como agente de la ley que se enfrenta a una amenaza armada que podría dañarme a mi o a otros, siempre he vivido con la Regla de la Advertencia. Si es factible daré la orden de  soltar el arma, eso es todo. A no ser que se produzca un cambio en el comportamiento de mi amenaza después de mi advertencia, usaré la fuerza. No creo ganar nada por actuar de otra manera porque no estoy dispuesto a arriesgarme a basar mi comportamiento con respecto a la seguridad en los “Y si hubiera…´´ ni a esperar que alguien cuyos pensamientos o intenciones desconozco y que tiene una actitud peligrosa se vuelva una buena persona espontáneamente. Cuanto más espero, o más ineficaces son las advertencias que hago, mayor es el peligro para mi seguridad y la seguridad a los demás.

Por supuesto que esto no es tan simple; Nos hemos visto en la necesidad de crearnos un yugo hecho a base de políticas, reglas de compromiso y muchos otros pesos administrativos que sirven para ignorar el hecho de que la Acción es más rápida que la Reacción. Tenemos que obedecer estas reglas, por supuesto, pero nunca, y repito, NUNCA a costa de sufrir lesiones corporales graves o morir, porque no hay ninguna política que pueda obligarme a arriesgarme a tal nivel en nombre de la comodidad administrativa. Pero por el bien del concepto que intento explicar, vamos a dejar de lado la política y a centrarnos sólo en la mentalidad. Como ejemplo, presento lo siguiente:

Un oficial de policía se enfrenta a un individuo armado con un arma de fuego que lo ha amenazado verbalmente; El oficial de policía tiene las siguientes opciones:

  • No hacer nada (respuesta emocional al miedo, o falta de confianza)
  • Identificar como agente de policía y emitir una advertencia verbal ordenando al sospechoso dejar caer el arma (respuesta entrenada)
  • Huir (respuesta emocional al miedo, falta de confianza o decisión consciente basada en ser superado en potencia de fuego)
  • Buscar cobertura (respuesta entrenada, respuesta emocional)
  • Sacar una defensa extensible / Taser / spray de pimienta (disparidad de opciones en el uso de la fuerza, falta de entrenamiento o falta de confianza o comprensión de las opciones legales / políticas)
  • Desenfundar su arma (respuesta entrenada, respuesta natural al nivel de amenaza opuesto)

Obviamente, un oficial de policía tiene más “opciones” para enfrentarse a esta situación que un soldado o civil, ¿verdad? Pues no. Las opciones son las mismas. Paralizarse, huir o luchar.

Ahora, imaginemos que antes de poder decidir nuestro curso de acción la amenaza ya está en una posición de ventaja para usar la fuerza, tiene su arma en la mano y está listo para actuar. Si el oficial emite una advertencia verbal sin tomar medidas adicionales para protegerse, la amenaza gana una ventaja adicional en el tiempo. También se beneficia del conocimiento de que el oficial tiene los medios para combatir la amenaza con la misma fuerza, pero al menos por el momento, no lo hará. Supongamos que el oficial desenfunda su arma y apunta con ella al individuo que representa la amenaza. ¿Esto le da la posición de ventaja para emitir una orden verbal? No. En todo caso, esto coloca al oficial y al sospechoso en un empate a la hora de ver quien hace uso de la violencia primero.

En numerosos ejercicios de entrenamiento que he propuesto a oficiales de policía y ciudadanos representando este mismo escenario, 99 de cada 100 veces el sospechoso es capaz de apuntar y disparar su arma justo antes o al mismo tiempo que el oficial / ciudadano dispara la suya y en algunos casos, el sospechoso abre fuego sin respuesta del oficial / ciudadano. En los raros casos en que el oficial / ciudadano es capaz de disparar antes que el sospechoso, se produce un intercambio de disparos. La Acción es más rápida que la Reacción porque la Acción debe ocurrir antes de que una Reacción pueda ser planteada.

Debemos procesar la situación a través de OODA, no hay otra forma de verlo.

Incluso la llamada “memoria muscular” es una reacción inconsciente a un estímulo. El entrenamiento y la repetición pueden prepararte hasta un punto de respuesta inconsciente en que desenfundes y apuntes tu arma, pero todavía lo estarás haciendo como una reacción a un estímulo.

¿Cuándo se puede y cuándo se debe usar la violencia? Tan pronto como sea justificada, porque no podemos prever el futuro. Debo estar cómodo y habituado al uso de la violencia y esa adaptación viene de entender cómo mi mente se prepara para usar la violencia. Cuando te expones a recibir heridas graves o letales no sirve ningún otro tipo de respuesta.

Violencia a través del Bucle OODA.

Ahora uniremos todo lo discutido para verlo de nuevo a través del Bucle OODA, solo que habiendo aprendido la necesidad de actuar de una manera más agresiva en un momento más temprano.

Observación: nuestros sentidos perciben un estímulo, ya sea a través de un contacto prolongado/deliberado (ya conocen y de alguna manera están interactuando con la amenaza antes de percibir conscientemente que es una amenaza) o en un encuentro espontáneo (literalmente sorprendidos por la aparición repentina de una persona y sus intenciones de hacer daño). La observación es la alimentación constante de información a partir de la interacción con una persona. Su discurso, manierismos, lenguaje corporal y comportamiento pueden dar pistas para suposiciones seguras en cuanto a sus intenciones. Más de la mitad (algunos estudios dicen incluso que un 93%) es no verbal, como dice el muy a menudo citado Dr. Albert Mehrabian (profesor emérito de psicología de la universidad de UCLA y experto en comunicación no verbal), aunque las pistas verbales están generalmente presentes en encuentros prolongados.

¿Recordáis la Teoría de la Información? Lo Observación es una parte de OODA donde la T.I. puede desempeñar un papel importante. No necesitamos escuchar toda la oración para comprender el significado, ni tampoco tenemos porque saber por qué exactamente los manierismos y gestos de una persona nos dan la sensación de agresividad (asumiendo una postura de pelea, apretando los puños o los dientes, intentando flanquearlo físicamente, etc.) Conocer un poco este campo (en este caso, pistas verbales y visuales) nos da mayor habilidad a la hora de rellenar los “espacios en blanco” cuando intentamos averiguar las intenciones de otra persona. Por supuesto, en una situación espontánea, la agresividad inmediata de nuestra amenaza hace que el reconocimiento rápido por medio de un buen entrenamiento sea crítico para una reacción rápida.

¿Recordáis la Navaja de Occam? La explicación más simple para que un hombre adopte una postura de lucha es que tiene la intención de luchar. La Observación es también la fase en la que su Sistema Nervioso Simpático se activará tras la percepcion de una amenaza. La observación se remonta continuamente al estímulo para recopilar nueva información.

Orientación: La Orientación está compuesta de lo que somos y de cómo hemos sido entrenados. Un hombre moverá su mano de manera distinta dependiendo de si va a sacar su billetera o un arma. Esto es en gran parte conocimiento explícito, ha de ser aprendido. Contra una amenaza espontánea, estamos a merced de la naturaleza y del entrenamiento. Nuestro SNS (Sistema Nervioso Simpático) puede obligarnos a decidir huir de una amenaza superior reconocida, o simplemente buscar cobertura o prepararnos para defendernos. Si hubiera recibido entrenamiento contra la aparición espontánea de un arma, o indicadores de pre-asalto en el habla y el lenguaje corporal, podrá progresar más allá de la Orientación. Si un hombre asume una postura de pelea o una postura de tiro, orientaremos nuestra actitud a la suya basándonos en nuestro conocimiento. De nuevo esto nos ayuda a llenar las lagunas que pueda haber en la idea que nos estamos haciendo de las intenciones del enemigo, y nuestro amigo Occam elimina de la lista las suposiciones más ridículas e inverosímiles (concluir que nuestro agresor va a hacer algo disparatado e insólito es casi tan malo como no prever nada en concreto). Orientación es el paso donde cualquier vacilación en la decisión de ejercer la violencia complicará tomar una decisión. La activación del Sistema Nervioso Simpático elevará la frecuencia cardíaca, dilatará las pupilas, aplanará la lente de la retina, estrechará su campo de visión, forzará su postura a ajustarse a su amenaza y comenzará a degradar las habilidades motoras más delicadas. Todo nuestro conocimiento colectivo sopesa la observación mientras que el bucle se repite continuamente según nos llega nueva información.

Decisión: La decisión es el paso donde es posible que se den nuestros primeros pensamientos conscientes, y donde cualquier duda, miedo o falta de entrenamiento o experiencia puede afectar la velocidad y la eficacia de nuestras reacciones. Si es necesario, es aquí donde el compromiso total con la violencia tiene que darse. La memoria a corto plazo tendrá acceso al entrenamiento y práctica reflexiva y repetitiva que mejor se adapte a la situación si nos hemos preparado para lo que está a punto de comenzar; De lo contrario la decisión será demorada (relativamente hablando) mientras nuestra mente busca en la memoria a largo plazo para encontrar una solución a un problema para el que no hemos entrenado o no hemos entrenado lo suficiente. El número de herramientas que tenemos para afrontar una situación alargará el tiempo que tarda en elegir una (Ley de Hicks). Basándonos en la Teoría de la Información y en la Navaja de Occam, una clara observación y orientación con respuestas coherentes a medida que recibimos más información se transforma en la toma de una decisión y ayuda a eliminar suposiciones inseguras o explicaciones absurdas para el comportamiento de nuestro oponente. A medida que se toma la decisión, los efectos del SNS pueden complicar el llevar a la práctica nuestra respuesta. El entrenamiento apropiado inculcado a través del esfuerzo ayudará a prepararse para una situación verdadera. Una vez que se ha tomado la decisión, sólo la información adicional de un estímulo puede impedir que se lleve a cabo (por ejemplo, una rendición repentina o darse cuenta de lo que pensábamos que era un arma es de hecho un teléfono).

Actuación: La Actuación se basa en el propósito y la resolucion. Se trata de violencia y nuestro compromiso y responsabilidad con respecto a ella a la hora de usarla. No podemos disparar a alguien “un poco”. La acción es del momento cuando aflora la mayor parte del entrenamiento recibido, el acto físico de tirar (presionar, apretar) del disparador, lanzar un golpe o usar un cuchillo. La formación recibida es muy importante durante la fase de Actuación, pero es aún más importante el entrenamiento para aquello que nos lleva a la acción. Estando preparados para el uso de la violencia sin reservas, tener la voluntad de utilizar tanta violencia como sea posible en el momento en que esté justificado, fundamentará nuestra resolución y ayudará a reducir (junto con una buena formación y práctica) cualquier vacilación a la hora de actuar. Llegar a la fase de Actuación desde la de Observación requiere urgencia, atención a la amenaza y una fuerte comprensión de cómo la emoción puede ayudar o retrasar su respuesta a un enemigo. Cuando la violencia se justifica, la Actuación es una respuesta al comportamiento de su atacante. Son ellos mismo los que han tomado la decisión de que la fuerza sea usada en contra suya. Cuando sea el momento de actuar, hágalo y hágalo de manera rápida, violenta y sin vacilar.

La A muda: Aceptación.

Siento que necesito ser muy específico acerca de lo que estoy hablando. De ninguna manera estoy promoviendo el uso de la violencia o la fuerza en una situación en la que no sería razonable hacer. Todos entendemos que la violencia es la mayor lacra que soporta el ser humano desde que tenemos consciencia de nuestra propia historia, y es el deseo de cualquier persona razonable que algún día esta lacra desaparezca. Lo que estoy promoviendo es aceptar que, si tienes los medios para usar la violencia, el entrenamiento y el deseo de defender tu vida, debes aceptar que cuando llegue ese momento, no hay medias tintas. Se debe someter o incapacitar la amenaza tan pronto como sea posible. Las actitudes progresistas y la corrección política están remodelando la forma en que los profesionales de la seguridad, la ley y el orden se presentan en el mundo profesional y privado, y el cambio no está siendo para mejor. No quiero profundizas demasiado en ello, ya que daría pie a todo un artículo nuevo, sólo quiero subrayar el hecho de que algo tan simple como el uso de la fuerza en lugar de la violencia tiene un efecto esterilizador y oculta lo que realmente sucede y necesita suceder. Sabemos que ambos conceptos son iguales, sin embargo, la eliminación de la emoción en la ecuación es la eliminación de la aceptación.

-Lo que estoy promoviendo es aceptar que, si tienes los medios para usar la violencia, el entrenamiento y el deseo de defender tu vida, debes aceptar que cuando llegue ese momento, no hay medias tintas. –

El uso de la violencia va a ser un acto emocional, antes, durante y ciertamente después del hecho. Podemos ir muy lejos para prepararnos para el uso de la violencia aceptando que hay situaciones en las que es un instrumento necesario y cuando es necesario, resolviendo usarlo sin vacilación ni arrepentimiento.

Escrito por Breach – Bang – Clear en 2013
Traducido por Diego C.