GAR Operaciones contra el yihadismo

Aeropuerto Barcelona-El Prat a unos quince quilómetros de la Ciudad Condal. Pasan pocos minutos de las nueve de la mañana. En la cola que espera para pasar el control del escáner previo a la zona “estéril” o no pública del aeropuerto de Barcelona se encuentran muchos pasajeros. Se mueven lentamente con sus equipajes de mano hasta llegar al punto en el que los depositan en unas bandejas, retiran de sus bolsillos algunos objetos y hasta se quitan los zapatos, todo ello para permitir la inspección particular con un sofisticado escáner. Ellos, también pasan por un arco detector.

Además del dispositivo “físico”, que vela por intentar conseguir una seguridad lo más integral y completa posible, hay otro más evidente, formado por guardias civiles. Aquella mañana, entre ellos hay varios agentes vistiendo un uniforme verde algo distinto del de sus compañeros y con una boina como prenda de cabeza. Además, van fuertemente armados, pues en sus manos uno empuña un fusil de asalto G36K compacto del calibre 5,56x45mm y el otro un subfusil MP5A5 del 9x19mm Parabellum, armas especialmente efectivas y contundentes en entornos próximos propios de ahora tan en boga escenario en áreas urbanas (CQB, Close Quarter Battle).

Dispositivo especial

Esos guardias, como otros que en aquel momento se mueven por distintos espacios de la terminal, vigilan accesos en la zona de llegadas o, entre otros cometidos, patrullan por la zona adyacente a aviones de determinadas líneas aéreas, están inmersos en un operativo de carácter especial que se enmarca dentro de diferentes medidas implantadas con ocasión del nivel 4 antiterrorista vigente en España.

Su pericia y profesionalidad, les hace especialmente hábiles para observar, identificar y conocer determinadas actitudes que pueden ser un indicio, más o menos razonable, sobre una determinada voluntad. Aquella mañana, mientras esperan vigilantes, alguien les llama la atención. Sus movimientos, la forma en que coge el equipaje después de la inspección, su fisonomía, el pasaporte que lleva en la mano de forma ostentosa, su forma de mirar hacia diferentes lugares, etcétera, pueden ser factores que, de forma individual o sumados, puedan, entre otros muchos, ser tomados en cuenta a la hora de percibir una conducta que poco tiene que ver con la normal que caracteriza a la mayoría.

Por ello, se aproximan a él y le piden la identificación. Mientras el que se ha adelantado primero para identificar al individuo examina su documentación, billete de avión, etcétera, e interactúa verbalmente con él, su compañero permanece vigilante en una posición retrasada, por si sucede alguna reacción inesperada que requiera de su actuación y pericia policial. Pocos minutos después, obtenida la información que se pretendía por parte de los agentes, lo dejan continuar su viaje, pues nada indica que sea pertinente un análisis más exhaustivo.

Como otras mañanas, el flujo de personas por los canales de acceso hacia la zona no pública continúa con intensidad. Patrullas uniformadas y no uniformadas de los Mossos d’Esquadra vigilan la zona exterior o pública, despliegue que en lo que es el interior corresponde a la GC. Es por eso que los agentes, a los que acompañamos, siguen con su dinámica habitual, manteniendo una especial disposición de vigilancia ante cualquier acontecimiento inesperado y ofreciendo una notable capacidad de reacción, incluso con el fuego de sus armas, si se produce un ataque terrorista de carácter yihadista -el motivo de su presencia allí- u otra situación que aconseje emplear su carácter específico para su neutralización.

Nos movemos después hacia otros puntos con el alférez que dirige esos días el dispositivo en el aeropuerto barcelonés y, mientras tomamos algunas de las imágenes que pueden ver ilustrando estas páginas, nos va explicando algunos detalles de lo que les ha llevado hasta allí. En 2015 el Ministerio del Interior inició, ante el crecimiento de la amenaza terrorista tras varios ataques y amenazas, un plan de actuaciones preventivas que complementa la necesaria obtención de Información -lo que hacen, lo que quieren hacer, con quien se mueven, con quien contactan, qué han hecho estos últimos años,…- sobre quienes son el objetivo a batir. Se pensó, dentro del mismo, llevar a cabo una serie de medidas acordes con el nivel de amenaza que se decretó, el 4, incidiendo en la protección de infraestructuras críticas en general y en especial aeropuertos y puertos.

Nada mejor que recurrir a los que protagonizan estas páginas para ello. Son agentes del Grupo de Acción Rápida (GAR), la fuerza de élite dentro de la Guardia Civil (GC). Están adscritos a lo que es la capacidad de Operaciones Especiales (OE’s) de la Benemérita,  con Base unas instalaciones de Logroño -allí están los apoyos logísticos principales, el espacio para la organización administrativa y es donde se centralizan los entrenamientos- y encuadrados, junto al Centro de Adiestramientos Especiales (CAE), en lo que es la Unidad de Acción Rural, la UAR.

Se les ha capacitado y cualificado para cometidos que se benefician de su especial preparación para situaciones dinámicas o de neutralización antiterrorista -llevan casi cuatro décadas de lucha continuada y exitosa contra ETA- y son especialmente hábiles en misiones como las de protección y seguridad, los dispositivos operativos reactivos, las observaciones o las actuaciones de intervención en espacios habitados. Operativamente hablando, se constituyen núcleos, de entidad variable en función del dispositivo a realizar y de la disponibilidad de efectivos, a los que se les encomiendan aquellos servicios extraordinarios -los ordinarios son los de lucha contra el terrorismo en el País Vasco y Navarra- que se les asignen. Son los ahora denominados EDR’s, Equipos de Despliegue Rápido que tienen un carácter eminentemente táctico y una entidad de algo más de veinte efectivos.

 

Vigilancia intensa

En el aeropuerto Barcelona-El Prat se vienen organizando por parte del GAR los dispositivos de protección de infraestructuras que se conocen como CONCAT (Concentración Cataluña). A ellos, se viene destinando, con carácter periódico y rotatorio, un equipo EDR que tiene entidad Sección y tiene como máximo referente a un oficial, tanto teniente como alférez. Con él despliegan dos decenas de guardias civiles que se distribuyen en varios turnos de trabajo para cubrir la mayor franja horaria posible tanto de día como de noche, siendo óptimo que en cada uno de ellos haya un suboficial o un cabo 1º experimentado ejerciendo como líder y al Mando del dispositivo que, en cada momento, está activo y preparado para actuar.

Sobre el escenario en el que trabajan, nos apuntaron algunos detalles. Tiene como peculiaridad que es inmenso en extensión por tener varias terminales, las pistas, edificios de almacenaje, etcétera, siendo también complejo por el hecho de que por él se mueven cada día, entre los que viajan y los que allí tienen su trabajo, miles y miles de personas o porque hay determinados puntos que son permeables a los pasajeros y otros que no lo son.

Para incidir en una mayor eficiencia en sus servicios, que en el caso del GAR se inscriben en lo que es la zona no pública, realizan una serie de cometidos que buscan apuntalar la seguridad integral del lugar. Inciden en actuaciones como las siguientes: montan dispositivos de vigilancia puntual en lugares de entrada y salida de pasajeros, establecen patrullas que se mueven por distintas áreas para ejercer el máximo nivel de control, organizan inspecciones aleatorias de seguridad tanto en zonas de acceso a aeronaves como en determinados aviones, someten a examen visual a determinadas personas que allí trabajan o colaboran en los procesos de “filtrado” asociados a determinados vuelos.

Esa labor, en la que es vital tanto la Inteligencia que les proporcionan terceros como la que ellos mismos son capaces de obtener por su especial cualificación en ese sentido, tiene como contrapunto que no es fácil reaccionar con celeridad en un escenario tan grande. Las terminales están alejadas y, pese a disponer de vehículos propios, deberían moverse de una a otra para actuar, tras concentrarse, en el caso de que no estuviesen especialmente cercanos a un determinado suceso o incidente. Incidiendo en una mayor eficacia trabajan con un plano en el que todo el espacio viene definido por una serie de cuadrículas, con lo cual se concentrarían en una determinada si así lo requiere el problema; además, hay una serie de puntos de reunión para emergencias.

En relación con su capacidad de neutralización de un sujeto o sujetos armados, es relevante que combinan en sus equipos personal provisto con fusiles de asalto G36 del 5,56x45mm y otros equipados con subfusiles MP5 del 9x19mm Parabellum -tanto los tipo A5 como el K con culata para conseguir una mejor estabilización del tiro-, combinación de fuego óptima para escenarios como el de los aeropuertos que incluyen áreas exteriores, donde los primeros serían más aconsejables, o interiores, donde los segundos muestran un poder de perforación más acorde con situaciones CQB. Van, además, provistos con un arma corta del 9x19mm complementaria, prendas antibala que incluyen placas de detención de alto nivel de parada, suficientes cargadores para sus sistemas de armas y equipo de comunicaciones rápida para enlaces instantáneos. Disponen, especialmente a mano, de los llamados módulos de intervención que incluyen todo lo propio para entradas y movimientos dinámicos neutralizadores -escudos y cascos antibala con visor blindado, chalecos con placas especiales, material de aperturas, rifles de precisión,…-, lo que les confiere aún un mayor potencial en caso de actuaciones de carácter más “quirúrgico”.

Desde el punto de vista operativo, dadas las experiencias de incidentes acontecidos en aeropuertos de otros países, lo que se concretaría es una intervención inmediata de los que estuviesen más próximos con una concentración de sus compañeros tan pronto fuese posible para reforzarlos, favoreciendo así la resolución del suceso lo más rápido que fuese posible. En su caso, optarán por la neutralización y no por la contención. Si se produjese una toma de rehenes al uso, y no se estuviese acabando con sus vidas -si es así, los agentes del GAR actuarían diligentemente para acabar con los objetivos-, correspondería a la Unidad Especial de Intervención (UEI) su resolución.

Sobre estudios y planteamientos del escenario concreto, nos explicaron que ellos llevan muchos años preparándose contra el terrorismo en general y contra el etarra en particular, siendo habituales en su dinámica los ejercicios de reacción ante atentados. Son especialmente hábiles, por las prácticas de tiro que realizan de forma habitual, para impactar en las siluetas que son su objetivo. En este caso concreto, han incidido en ejercicios dinámicos en los que los blancos se mueven, hay rehenes o objetivos a batir en un mismo escenario, o concentran su fuego sobre una determinada zona en la que saben que un impacto seguro que incapacita a su oponente para “mecanizar” reacciones,…, y se han preparado, como fase complementaria del despliegue de algunos de ellos en Iraq, en temas relacionados con los artefactos improvisados (IED’s, Improvised Explosive Devices); se supone que quienes hayan batido puedan incluir en su cuerpo alguna trampa bomba, por lo que esperarían a los técnicos artificieros para reconocer y actuar ante esa posibilidad.

El uso de visores como el Aimpoint CompM4s puede hacerse combinándolo con módulos ópticos del mismo fabricante que convierten a un arma convencional en una óptima para precisión extrema a distancias medias.

Sobre, la localización de quienes son su objetivo nos comentaron que, además de los mensajes radio que les lleguen por los canales del dispositivo de seguridad aeroportuario avisándoles de una determinada alerta, el ruido generado por los disparos es un buen indicio para localizar a quien buscan, así como la observación del flujo de personas que intentaría alejarse con rapidez de la amenaza para concentrarse en puntos como tiendas en los que entenderían -los vídeos de situaciones anteriores así lo definen- que se encuentran más seguros.

De los posibles terroristas saben que lo tienen muy difícil para pasar un arma a través de los puntos de control, sobre todo de los escáneres. Por ese motivo, la amenaza más probable es que una determinada acción se inicie en la zona pública y progrese hacia la zona no pública. Diferiría si es un sujeto o varios y de su voluntad, aunque a los yihadistas les suponen la de llegar hasta el final en el intento de conseguir sus objetivos.

El GAR de la Guardia Civil tiene desde hace algún tiempo varios visores de la compañía sueca Aimpoint en evaluación y, por lo que sabemos, sus conclusiones operativas son óptimas.

Para acabar, apuntar que a la capacidad de reacción se le añade la que caracteriza su día a día. Observan y buscan actitudes de personas. Despliegan ante la llegada de “vuelos calientes” provenientes de países no comunitarios de mayoría musulmana en los que puedan viajar personas que sean de su interés. Actúan cuando se detecta la presencia de alguien que tenga alguna requisitoria -acto de comunicación por el que se busca y se llama a aquellos procesados que no pueden ser hallados- de un juzgado. Y son diligentes en labores complementarias de Inteligencia en las que su “ojo clínico” y experiencia para detectar actitudes son valores que les brindan una mayor eficacia en lo que se pretende.

Algunos agentes dentro del Equipo Táctico de Respuesta y Rescate llevan ya un tiempo empleando, en sus fusiles de asalto G36K, los visores y módulos ópticos de Aimpoint.

Acabaremos con un apunte. Su presencia por parte de muchos viajeros es muy bien recibida al comprender que su presencia responde a una amenaza que es global. Algunos les hacen llegar, con un guiño o un movimiento de un pulgar, una señal de su agradecimiento. Los guardias civiles del GAR son el primer recurso de reacción cuando despliegan en el aeropuerto Barcelona-El Prat. Su arrojo, preparación, capacidad de entrega, potencial de sacrificio,…, son valores que les definen y que es difícil de encontrar en otra unidad policial, pues forman parte de un carácter que hace de ellos un recurso óptimo para afrontar situaciones complejas en un mundo que también lo es.

Entre los evaluados se encuentra el Aimpoint MICRO T-2, un conjunto compacto y sumamente ligero que se sitúa como la mejor opción para fijar en las distintas armas largas que el GAR tiene en dotación.

MEJORAR LA CAPACIDAD DE PUNTERÍA DEL GAR

Una de las características que define a los guardias civiles del GAR, además de su arrojo, es su notable preparación para neutralizar, con sus armas personales, diferentes tipos de amenazas. Tradicionalmente, estos agentes han llevado consigo como arma básica el fusil de asalto, primero los HK33 del 5,56x45mm y ahora los G36K/E del mismo calibre, dueto complementado con los subfusiles MP5 del 9x19mm Parabellum.

Sus prácticas con ellos, y también sus numerosos despliegues, los han venido haciendo sin recurrir a sistemas ópticos/optrónicos de puntería y empleando para fijar su puntería en el objetivo el alza y el punto delantero que incluyen como elementos mecánicos. Desde hace un tiempo, y sobre todo al incidir en operaciones que se desarrollan en sobre todo en recintos cerrados y que requieren de una notable capacidad para concentrar los disparos en un objetivo muy determinado, se ha materializado la necesidad de contar con ayudas en la puntería, incluyendo ya algunos de sus fusiles de asalto ópticas integradas en sus asas de transporte.

Buscando una mayor capacidad de reacción en escenarios definidos por las siglas CQB algunos guardias han adquirido, a modo personal, visores avanzados como los suecos Aimpoint CompM4s que hemos visto en algunos integrantes del Equipo Táctico de Respuesta y Rescate. A nivel de Unidad, y dado el potencial para realizar evaluaciones intensivas de aquellos sistemas y materiales que les pueden ser más convenientes que tiene un determinado núcleo del GAR, se han estado probando soluciones que incluyen sistemas de punto rojo y visores ópticos de Aimpoint.

Disponen de algunos ejemplares de los visores tipo CompM4s y MICRO T-2, así como de módulos ópticos de magnificación 3x y 6x. En sus pruebas, que han incluido el montaje en sus fusiles de asalto y subfusiles, han encontrado que su configuración y prestaciones se adaptan especialmente bien a lo que ellos requieren. El punto rojo que se genera en el interior de esos módulos de puntería, que puede ser regulado en intensidad para adaptarlo mejor a operaciones en zonas con mucha luz -recuérdese sus recientes despliegues a Iraq o a distintas naciones africanas- o a localizaciones con mínima iluminación -las clásicas donde realizan sus asaltos para detener a terroristas y a otros peligrosos sujetos-, es óptimo como referencia de un lugar muy concreto al que se busca impactar, lo que se logra con facilidad y rapidez una vez que se ha procedido a la homogeneización inicial necesaria y a ciertas prácticas de habituación en lo que es su manejo y concepción.

Sistemas como el MICRO T-2, y su “hermano mayor” CompM4s, sobresalen respecto de otros, y así lo han entendido ya cientos de unidades -de élite, de asalto, de Operaciones Especiales,…- de todo el mundo que ya los usan, por combinar una serie de elementos técnicos que los hacen especialmente aptos para un uso continuado en entornos hostiles y que inciden en la mejor satisfacción de quienes los tienen a su servicio. Sus prestaciones técnicas incluyen una gran resistencia ante el trato diario incluso en situaciones hostiles, unas baterías que ofrecen más de cincuenta mil horas de encendido continuado o una estanqueidad que permite emplearlos en saltos paracaidistas o en actividades acuáticas. Su punto rojo, compatible con sistemas de visión nocturna, ayuda a encarar de forma muy instintiva y fácil. Su empleo es muy natural y al poderlo usar con los dos ojos abiertos, quien recurre a estos visores mantiene muy buena percepción de otros detalles que puedan acontecer a su alrededor.

Por todo eso, y por otros aspectos positivos que caracterizan por ejemplo a los MICRO T-2 -son óptimos por su tamaño muy compacto y porque añaden sólo cien gramos al arma a la que se acoplan-, han llamado la atención de quienes en el GAR los han probado. Sus sensaciones positivas evaluándolos hacen prever, según se nos ha comentado, que se esté considerando ya la compra de un lote inicial especialmente amplio de estos avanzados módulos optrónicos de puntería. Se irá, poco a poco, equipando a diversos núcleos de estos agentes de élite, dotándoles con un recurso que les será óptimo en sus cometidos genéricos y especialmente válido en las misiones antiterroristas que últimamente están copando buena parte de los servicios que se les encomiendan.

Los agentes del GAR están empeñados en misiones antiterroristas especialmente dinámicas en las que se hace imprescindible que cuenten con sistemas de punto rojo Aimpoint MICRO T-2 que les harán más letales

La llegada de los Aimpoint al GAR está próxima, una decisión positiva que ya han tomado otras unidades policiales españolas que patrullan con ellos por las calles y tienen una mejor capacidad para enfrentarse a diferentes amenazas y batirlas con certeza de no alcanzar a civiles que puedan encontrarse en un lugar próximo.

Este artículo apareció en la Revista Tactical Online del Mes de Mayo 2017

Tactical Online Mayo 2017
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