Gendarmería de la República de Argentina

Gendarmería Nacional Argentina

Autor: Octavio Díez Cámara
Fotografías: Autor y Gendarmería

En nuestro afán de presentarles diferentes organizaciones policiales de todo el mundo nos queremos aproximar a una estructura que, por carácter, idioma y capacidades se aproxima bastante a la Guardia Civil española, con la que mantiene diversos lazos.

Vamos a dedicar estas páginas a la Gendarmería Nacional Argentina (GNA). Como es el caso de la Benemérita española, la Gendarmerie Nationale francesa o los Carabinieri italianos, tiene una doble adscripción al ser su carácter dual: policial y militar. El primero, lo encontramos en lo que es buena parte de lo que caracteriza a la actividad que define su día a día; el segundo, en el resultado de su formación, espíritu, marcialidad y hasta en lo que define a su uniformidad.

Lo que es hoy la GNA es el resultado evolutivo de un largo y dilatado proceso. La génesis del mismo hay que buscarla en la Ley nº 12.367 que fue sancionada por el Congreso el 28 de julio de 1938 y ha ido siendo actualizada a lo largo de las décadas posteriores. En ella queda definido con meridiana claridad que esta fuerza debe “contribuir decididamente a mantener la identidad nacional en áreas limítrofes, a preservar el territorio nacional y a la intangibilidad del límite internacional”.

Día a día de actividad

Miles de uniformados y centenares de vehículos de todo tipo patrullan por las calles argentinas. Pertenecen a diferentes organizaciones policiales que velan por la seguridad de los ciudadanos y realizan distintas actividades para frenar a la delincuencia y actuar contra aquellos que incumplen la legalidad vigente en el país. En ese entorno multidisciplinar no nos es difícil identificar, cuando visitamos alguno de los estados que conforman el país o cuando nos movemos por algún lugar especialmente turístico o en medios de transporte,  a unos profesionales vestidos con un uniforme de tono verde oscuro. Generalmente se desplazan armados con sus pistolas reglamentarias y llevando un equipo personal que tiene unas líneas generales que no se corresponden con el estándar más actual. Es fácil cruzarse con distintos tipos de vehículos logotipados con la palabra “Gendarmería”, cubriendo en sus zonas de responsabilidad cometidos de vigilancia, patrulla, intervención o transporte.

Esos son los elementos más visibles, pues se desplazan por diferentes lugares para poder reaccionar con diligencia si así se les requiere, de una estructura que nos va a servir de guía para centrar nuestras explicaciones a los lectores de “Tactical Online”. La GNA forma parte, como otros tres servicios policiales más -la Prefectura Naval Argentina, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Policía Federal Argentina-, de los recursos que tiene el Ministerio de Seguridad argentino, organismo que fue constituido en fecha tan reciente como diciembre de 2010 por la que entonces era la presidenta del país, Cristina Fernández de Kirchner.

Hoy la GNA tiene alrededor de treinta y cinco mil efectivos, cifra que se va a ir ampliando en los próximos años para incrementar su entidad y ampliar -si la economía lo permite- de forma significativa esa cifra. Es un proceso que sigue el iniciado en 2003, fecha desde la que se ha duplicado el número de los uniformados, tanto hombres como mujeres, que a ella están adscritos.

Decirles que, siguiendo lo que se establece en la Ley Orgánica nº 19.349, está organizada sobre la base de una estructura en la que encontramos tanto elementos no orgánicos como otros que sí lo son. Dentro de los del primer grupo se incluirían las fuerzas de tareas que se suelen organizar para dar respuesta a diferentes necesidades o dispositivos, las patrullas fijas que se mueven por entornos determinados, los puestos de vigilancia y determinadas guardias que se realizan en lugares que requieren de su presencia.

Por otra parte, entre los del segundo grupo destacarían grupos, secciones, escuadrones o agrupaciones relacionados con tareas de vigilancia fronteriza -9.376 kilómetros de fronteras con países vecinos que incluyen a Chile o Uruguay-, actividades especiales, la lucha contra el narcotráfico y otras más que conforman las actividades cotidianas que les han sido asignadas.

El cometido específico y genérico que les caracteriza, y por añadidura define todo su potencial policial, se enmarca en una labor amplia: proteger espacios naturales en los que los recursos son importantes para el presente y el futuro; vigilar lo que son las fronteras que delimitan con sus vecinos; ejercer la máxima seguridad en recintos críticos como las centrales nucleares, o, entre otros, acometer aquellos servicios que por su especial naturaleza y capacidades les asignan. Esas serían actuaciones clásicas en ellos derivadas de su carácter de fuerza policial. Asimismo, tienen que responder a otras complementarias que se les pueden asignar en el entorno militar, siendo de destacar su directa participación en el conflicto de las Islas Malvinas donde incluso tuvieron varias bajas en su Unidad “Alacrán” de Fuerzas Especiales.

Desde hace unos pocos años se les están asignando otros cometidos de carácter internacional como derivación de operaciones auspiciadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Así, participan en misiones de paz o de ayuda humanitaria, despliegan pequeños equipos de protección que acompañan a dignatarios de su país de viaje en zonas de riesgo y proporcionan seguridad en diferentes legaciones diplomáticas o a los que en ellas trabajan, siempre que en estas últimas se haya concretado una amenaza elevada que así lo aconseje.

El carácter de su estructura

Lo reseñado en los párrafos anteriores no es más que el reflejo más visible de una organización de trabajo que les define. Dentro de lo que es la GNA se incluyen distintos elementos orgánicos que coordina, al ostentar el cargo de Comandante General, Claudio Osvaldo Domenichini. Actúa con el cargo de Director Nacional y opera, junto a los elementos de su Estado Mayor, formado por generales que están al frente de las diversas regiones o se encargan de asuntos como Personal, Operaciones, Apoyo o la Inspección General, desde una vistosa -su color verde la hace fácilmente identificable- y amplia instalación a la que se le da el nombre de “Edificio Centinela” que se encuentra cerca de la zona portuaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el 1480 de la Avenida Antártida Argentina.

En la estructura de la que les hablamos hay varios núcleos. Además del Inspector General que está apoyado en su trabajo por varios inspectores y auditores, encontramos la Dirección de Planeamiento, Organización y Doctrina y la Secretaría General que entre otros elementos incluye a la Sección de Investigaciones Históricas que gestiona su interesante Museo.

Junto a ellas, varias direcciones generales. Una es la que asume el Servicio Administrativo y Financiero, cometido que realiza apoyándose en departamentos como los de Control Interno y Rendición de Cuentas, Gastos de Personal Activo, Registro Patrimonial o, por citar algunos, Contrataciones. Una segunda es la que gestiona los temas de Personal y encuadra elementos como la Dirección de Recursos Humanos, la Dirección de Bienestar y Sanidad o la Dirección de Educación e Institutos que se encarga de planeamientos educativos y de labores formativas. Una tercera sería la Dirección General de Apoyo con núcleos como la Dirección de Logística o la Dirección de Comunicaciones e Informática.

Más “peso operativo” le corresponde a la Dirección General de Operaciones que reparte sus efectivos entre las direcciones de Operaciones; de Operaciones para la Seguridad, Defensa y Cooperación Internacional; de Inteligencia Criminal; Antidrogas; y de Policía Científica, incluyéndose en esta última varios departamentos encargados de investigaciones que permiten resolver delitos, encuadrando en su orgánicas divisiones como las de Balística, Informática Judicial, Ensayos de Materiales, Toxicología Forense o Medicina y Odontológica Legal.

Para la lucha contra las drogas han establecido un Centro de Comando y Control Antidrogas apoyado por divisiones como las de Apoyo Técnico, Prevención de las Adiciones, Apoyo Investigativo Antidrogas o la Unidad de Operaciones Especiales Antidrogas. La Inteligencia Criminal, que hoy por hoy se ha convertido en imprescindible para hacer frente a los crecientes niveles de delincuencia de todo tipo, despliega varias unidades especiales: una en la zona sur de Buenos Aires, otra en la norte y una tercera focalizada en lo que es la lucha Antiterrorista. Se ha conformado un Departamento de Inteligencia Criminal con secciones dedicadas a Terrorismo, Narcotráfico, Contrabando, Trata de Personas, Análisis Geográfico o Delitos Complejos. Junto a esos gendarmes más especializados y técnicos trabajan sus compañeros del Departamento Contra Inteligencia en el que encontramos divisiones de Interior, Coordinación Antiterrorista, Análisis Prospectivo, Geográfica o de Explotación Medios de Comunicación Social, siendo curiosa esta última por la influencia que puede generar ante distintos colectivos ciudadanos.

Avanzando en nuestras explicaciones decirles que dentro de la Dirección de Operaciones para la Seguridad, Defensa y Cooperación Internacional se encuadran varios elementos: Departamento Análisis de Experiencia operacional; Departamento Diagnóstico y Relevamiento de Necesidades de Capacitación; Subdirección de Operaciones para la Seguridad; Subdirección de Control y Vigilancia de Frontera; Subdirector de Defensa y Protección de Objetivos que mantiene organizada la Unidad Custodia de Personalidades, y la Subdirección de Cooperación Transfronteriza y MERCOSUR.

La Dirección de Operaciones sería otro núcleo dentro de la Dirección General del mismo nombre. Su mayor actividad es la relacionada con la Dirección de Policía y Seguridad en la que se encuadran más de una treintena de subdirecciones, departamentos y divisiones relacionadas con Antecedentes de Vehículos, Antecedentes Armas y Explosivos, INTERPOL, Seguridad Ambiental, Crimen Organizado y Delitos Complejos, Prevención y Persecución del Delito de Trata de Personas, Protección a la Víctima, Seguridad Vial, Transporte Terrestre,…, así como las unidades especiales de Delitos Económicos o de Procedimientos e Investigaciones Judiciales “Buenos Aires”.

Más recursos

Además de esa importante estructura orgánica encontramos en el seno de la GNA una serie de Jefaturas regionales numeradas del I al VII. La I despliega en la provincia de Buenos Aires y cuenta con medios que operan especialmente desde las instalaciones de “Campo de Mayo”, un entorno muy amplio en el que la mayoría de las allí ubicadas son unidades del Ejército argentino. Tienen en esa Base algunos recursos importantes que incluyen la Unidad de Fuerzas Especiales “Alacrán”, la Agrupación Aviación “Campo de Mayo” que opera con una flota especialmente amplia de aviones y helicópteros, escuadrones de Seguridad “Vial Autopistas Sur” y “Vial Autopistas Noroeste”, Agrupación Metropolitana “Cabo Roberto Omar Centeno” o, entre otros más, los escuadrones de Seguridad “Campo de Mayo”, “Zárate Brazo-Largo” y “Atucha”.

La II también comprende varias agrupaciones y escuadrones que despliegan en las provincias de Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe. De entidad más reducida en cuanto a su estructura operativa son: la III, que tiene su sede en Córdoba; la IV que centraliza sus fuerzas en San Miguel de Tucumán; la V con sede en Bahía Blanca desde donde gestiona el despliegue en provincias como La Pampa, Río Negro, Santa Cruz o Tierra del Fuego; la VI gestionada desde Posadas y la VI con su estructura de Mando en Río Gallegos (Santa Cruz).

Un despliegue tan amplio -no hay que olvidar que Argentina es un país que tiene una superficie continental de nada menos que 2,79 millones de kilómetros cuadrados- hace que esta estructura policial de seguridad disponga para sus tareas de varios miles de motos -las de carretera BMW R1200 RT y Honda CBX750 o las de todo terreno Honda Enduro XR 650-, turismos comerciales –de firmas como Ford, Renault o Chevrolet-, camionetas y “pick-up”, camiones todo terreno de distinto tonelaje y sobre todo muchos furgones comerciales adaptados a diferentes actividades pero sobre todo a aquellas que sirven para desplazar de un lado a otro al personal. Disponen de “quads” para patrullas, de medios para moverse por zonas montañosas y nevadas, de furgones acondicionados para diferentes investigaciones,…, y operan con caballos y mulas, medios variopintos que permiten a los uniformados moverse de un lado a otro para sus distintas necesidades.

Su equipamiento incluye robots usados para la neutralización de artefactos o de equipos de guías y perros especialmente adiestrados en distintas especialidades. De sus medios aéreos concretarles que vuelan con una flota formada por aviones Pilatus PC-6 y PC-12NG, Cessna o Piper y con helicópteros que incluyen ejemplares de los Eurocopter AS350 -éstos el pilar de los que hoy operan- y E-135, además de algunos Robinson R-44. Las armas personales se concentran en pistolas como las Beretta M92 del 9×19 milímetros Parabellum, escopetas del calibre 12/76 que incluyen las semiautomáticas Benelli tipo M4 y fusiles de asalto FAL del 7,62x51mm y algunos Steyr AUG del 5,56x45mm.

Completando estas páginas, dejar constancia que en la preparación de todo el colectivo de gendarmes es relevante un proceso en el que se ven involucradas distintas escuelas. En la Escuela Superior de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es donde se imparten cursos de capacitación y perfeccionamiento de jefes y oficiales. En la Escuela “Cabo Raúl Remberto Cuello” de Jesús María en Córdoba es donde se forma a los futuros gendarmes con un Curso Básico y los suboficiales con cursos básicos tanto para el Escalafón General como el Escalafón Apoyo Técnico. En ese lugar hay clases donde se imparten también los ciclos lectivos para los aspirantes a estos dos últimos colectivos; asimismo, está activo allí el Centro de Capacitación para Operaciones Policiales de Paz (CENCAOPAZ) destinado a instruir en temas específicos a todos aquellos que son enviados al exterior para operaciones de mantenimiento de la paz.

Decirles que los requisitos de ingreso para los aspirantes a la categoría de gendarme requieren: tener entre 18 y 25 años, estudios secundarios completos, superar las pruebas de actitud psicofísica y aprobar un examen intelectual, para después pasar a completar los seis meses que dura su adiestramiento básico en el centro docente y otros seis meses más en sus destinos. Los gendarmes serán los que al final, tras un periodo de servicio activo y solicitar ser partícipes de un curso de dos años para ascender en el escalafón, se capacitarán como suboficiales.

Artículo publicado originalmente en Tactical Online Enero 2018

Tactical Online Enero 2018
Tactical Online Enero 2018