Glendale PD su unidad táctica

Unidad SWAT del Departamento de Policía de Glendale

Autor: Octavio Díez Cámara
Fotos: O.D.C.

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Dentro de las agencias policiales estadounidenses se mantienen organizadas una serie de núcleos de respuesta inmediata dirigidos sobre todo al potencial táctico antiterrorista y para neutralizar situaciones especialmente críticas.

Hace unos meses compartimos un adiestramiento intensivo con un grupo al que vamos a dedicar estas páginas, el SWAT (Special Weapons And Tactics) del Departamento de Policía de la ciudad de Glendale (Arizona), en el área metropolitana de Phoenix.

Los oficiales que asistían al mismo lo hacían con la uniformidad táctica que les es habitual en sus despliegues, llevando prendas antibala pues incidieron en el hecho de que hay que adiestrarse así como se va a intervenir. Sus prácticas buscaban, de manera especial, coordinar a los diferentes equipos de asalto en las técnicas, tácticas y procedimientos propios de la neutralización de vehículos y de aquellos que en ellos viajaban. Personal del núcleo de formación les asistía simulando ser el objetivo y ellos realizaban, una y otra vez, sus ejercicios para buscar deficiencias e intentar su solución.

Se había dispuesto un vehículo con varios sujetos en su interior. Un grupo de entre diez y doce agentes avanzaban hacia él sin conocer el detalle de su número ni su ubicación. Lo hacían aproximándose por el sector trasero, para dificultar su localización, y haciéndolo a la vez que lanzaban una o varias granadas aturdidoras -las que producen destellos y un ruido intenso- para desviar la atención de su misión de aprehensión. Cubría su avance un binomio de francotiradores con rifles de cerrojo ubicados en la parte más elevada de las instalaciones de formación donde tienen sus campos de tiro. Unas veces progresaban con escudos, otras sin ellos. Unas veces hacían uso de sus armas, otras no. Unas veces evacuaban a algún herido y en otros casos extraían a los detenidos engrilletados.

Sus ejercicios, realizados de forma insistente, tenían como protagonistas a fundas antihurto y en ellas armas con kits de Simunition -de un vistoso color azul para poderlas identificar con rapidez- que facilitan la realización de disparos simulados sin el riesgo propio de usar armamento real. Por lo que observamos, su preparación es especialmente intensa y se dirige, de manera especial, a los cometidos que les son más propios.

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Intensa preparación

Dos son los pilares que son básicos en unidades como la que aquí les presentamos: selección/formación y equipamiento. Para seleccionar a sus futuros integrantes lo que hacen es abrir un proceso al que se presentan voluntarios aquellos de su Departamento -son unos cuatrocientos treinta hoy los uniformados trabajando hoy en esta plantilla- que se sienten atraídos por el entorno táctico policial. Suele tratarse de patrulleros que llevan unos años desempeñando esa labor y que ha cogido experiencia dentro de lo que es su cometido principal de vigilancia por las calles de la ciudad, siendo algunos de ellos personal con experiencia anterior en distintos colectivos militares. Comienza entonces un proceso que llaman “open run” y que busca la valoración de todos los candidatos para buscar aquellos que pueden tener mejores cualidades para lo que es la tarea táctica. A los postulantes los reúnen durante dos jornadas para ser examinados de forma intensa, evaluación que comprende desde ejercicios de tiro en los que se ve su habilidad con distintos tipos de armas hasta validaciones físicas. Asimismo, tienen que enfrentarse a pruebas de toma de decisiones en las que se les pone delante una problemática concreta, y tienen que superar una entrevista personal con agentes ya muy experimentados en lo que es el entorno de lo que será su futura responsabilidad.

Sobre las cifras de lo que implica les diremos que en el último proceso selectivo hubo veinte preseleccionados de entre los candidatos. De ellos, tras las pruebas iniciales se seleccionó a seis, quedando finalmente admitidos sólo cuatro agentes. Éstos, junto a un sargento preseleccionado en otro proceso anterior, completaron su preparación básica inicial. Se la designa como SWAT School y la suelen organizar con recursos propios y tiene una gran aceptación entre unidades similares, por lo que a la última edición asistieron representantes de otros nueve departamentos. Se trata de aprovechar la formación con más alumnos, enviando el Glendale PD a veces hombres suyos a los cursos impartidos por otras agencias. Son dos intensas semanas en las que se incide sobre todo en su preparación técnica, pues la física ya suele ser bastante buena y sólo requiere de una redirección más específica hacia fuerza, velocidad o intensidad. Durante esos días van cada jornada a los campos de tiro para tirar y tirar tanto con el fusil de asalto tipo M4 del calibre 5,56x45mm que es su arma principal como con la pistola que es la secundaria.

Se les adiestra en diferentes metodologías en relación con las búsquedas y detenciones. Se entrenan en cometidos de limpieza de edificios en los que haya sujetos que hay que neutralizar, en situaciones con sujetos atrincherados que se opongan a la actuación policial, en intervenciones en centros escolares con los llamados “tiradores activos”, en el empleo de artificios explosivos y de herramientas mecánicas para aperturas, en estudios tácticos previos a un dispositivo, en la ejecución de órdenes de búsqueda y detención que les lleguen de la judicatura, etcétera. Se busca que conozcan tácticas, técnicas, procedimientos,…, para que así se integren mejor con lo que caracteriza al Grupo.

En este SWAT, además de temas relacionados con mejorar el cómo enfrentarse a distintas situaciones difíciles, realizan un plan formativo que, en algunos aspectos, es distinto del de otras agencias. Los meses impares se reúnen para prácticas durante tres jornadas, realizando dos jornadas en los pares. Además, una semana entera al año la dedican a mejorar algunas capacitaciones genéricas o a incidir en alguna metodología nueva que sea pertinente trabajar. A lo general, añadir lo particular de especialistas como los “sniper” o los técnicos EOD (Explosive Ordnance Disposal) que realizan prácticas específicas con sus rifles o con artefactos explosivos. Es normal que los capacitados en distintas áreas realicen ejercicios de integración.

Sus capacidades

De su historial, comentar que llevan tres décadas y media de actividad -se les constituyó en 1981 y en los primeros años se les llamaba TOU (Tactical Operations Unit)-, periodo en el que siempre han destacado entre otros grupos similares. Ellos fueron de los primeros equipos SWAT estadounidenses en integrar el personal EOD junto al táctico para las llamadas entradas explosivas –explosive breaching– y también de los primeros en contar con paramédicos para poder realizar asistencia sanitaria inmediata a su personal. En la actualidad, son especialmente activos y propugnan conferencias en las que interactúan con agencias de otros estados para observar lo que se hace en un lugar distinto y ver cómo responden a sus problemas; lo hacen para tanto tomar ideas de lo que ven y para compartir con ellos lo que les define.

Sobre su equipamiento, y además del uniforme de tono verdoso y de las botas que llevan, comentarles que han recibido recientemente novedosos chalecos porta equipo, que tienen alojamientos para placas cerámicas y un sistema de anclaje exterior para posicionar lo que cada uno requiere llevar más a mano. Han sido equipados con cascos antibala con raíles laterales y anclaje frontal para monocular nocturno. Este último facilita el transporte de los auriculares y micrófonos del equipo de comunicaciones integrado de Peltor que ellos emplean con radios Motorola como la XTS 5000.

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Sus armas incluyen el fusil M4 compacto del 5,56x45mm fabricado por POF-USA en una versión con cañón de 12,5 pulgadas, con capacidad de fuego a ráfagas, tono verde exterior, guardamanos especialmente ventilados,…, sistema en el que suelen instalar desde potentes linternas a visores de punto rojo como los Aimpoint. Disponen también de fusiles del mismo tipo pero del modelo P-308 que se caracteriza por su cañón más largo y estar adaptado para disparar el más potente 7,62x51mm (.308 Winchester), armas con visores ópticos compactos de Leupold. Su pistola es la Glock 21 del .45 ACP que destaca por su poder incapacitante, llevar fijado un módulo de luz de Surefire X300 y por ser transportada en una funda antihurto fijada en un cinturón táctico ancho con muchos anclajes. Despliegan con escopetas del calibre .12 que les son óptimas en aperturas, tienen lanzagranadas de 40mm para disparar artefactos lacrimógenos y no letales, y sus rifles de precisión de cerrojo son del calibre .308 Winchester, incluyen acción Remington 700 y se caracterizan por un cañón de sólo 16”, lo que les da gran eficiencia para las distancias que les son más propias. En ellos llevan visores ópticos Nightforce NXS de 5,5-22x56mm.

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Disponen de furgones SUV Chevrolet “Setina” en los que cada uno lleva su material personal y les permite trabajar en patrulla, vehículos como un puesto de Mando propio que complementa al autobús transformado para esa labor para su Departamento, y blindados 4×4 que incluyen un “Bearcat” implementado con el sistema de rampas de asalto MARS (Mobile Adjustable Ramp System) o uno de mayor tamaño tipo BEAR, los dos últimos fabricados por Lenco. Los emplearían en asaltos a aviones si se les requiere en un aeropuerto cercano, por lo que se entrenan en esa especialización. No obstante lo más característico de lo que serían los operativos para los que se les alerte se encuadra en los asaltos tubulares a autobuses o trenes, o las entradas a edificaciones de todo tipo.

Este SWAT tiene como cometido principal el de presentarse en incidentes con sujetos armados potencialmente peligrosos, hacer frente a la amenaza terrorista cada vez más aposentada en Estados Unidos, intervenir en situaciones críticas en las que su capacidad pueda darles el potencial necesario para su resolución o actuar contra bandas armadas, ladrones de bancos, enajenados y otros colectivos de sujetos muy peligrosos. Todas esas misiones genéricas, y otras más que les corresponden por su especialización, los sitúan en un buen recurso para el Departamento de Policía de Glendale.

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Sobre su adscripción en este último, comentarles que forma parte de lo que es la Unidad de Respuesta de Emergencia (ERU, Emergency Response Unit) de la División de Operaciones Especiales que tiene a un teniente como Jefe. En ella se encuentran motoristas, responsables de grandes eventos, el Equipo Canino K-9 y el Equipo de Desactivadores de Explosivos (EOD). Los seis componentes del tercero y la media docena de especialistas del cuarto, núcleos que tienen cada uno como Mando a un sargento, suelen trabajar codo con codo con los veintisiete oficiales tácticos que hay en el SWAT. Tácticamente, y en función de la amenaza a la que se tengan que enfrentar, se requerirá la presencia de todos o de una parte de ellos, de forma que se consiga mayor efectividad en lo que es el proceso de intervención ante un operativo concreto.

Entre el personal táctico encontramos a un sargento líder, un sargento coordinando el Equipo de Asalto que incluye once personas, un sargento dirigiendo a los cuatro tiradores de precisión o “snipers”, un sargento al frente de un grupo de seis negociadores, un supervisor coordinando a los cuatro agentes del Equipo de Contención que cubre a sus compañeros desde posiciones exteriores, y dos personas más adscritas en continuidad a lo que son labores de coordinación táctica, de gestión del adiestramiento y otras propias de su especialización. La mayoría, por el carácter de activación parcial de este Equipo  –part time, lo designan ellos- pertenecen a ámbitos formativos, de patrulla o son detectives de labores de investigación.

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Su actividad no es poca, pues realizan unas ciento treinta misiones al año. Además de las propias emergencias y activaciones tácticas a las que se les requiere presentarse, que van desde las entradas a locales donde se encuentran traficantes de drogas a intervenciones para neutralizar a alguien que amenaza con un arma a terceras personas, suelen ser llamados para formar parte de los dispositivos que cubren los grandes eventos, como campeonatos deportivos de ámbito nacional a los que asisten decenas de miles de personas. En algunos operativos trabajan solos y en otros compartiendo responsabilidades con unidades del FBI (Federal Bureau of Investigation) o de carácter táctico de otras agencias policiales que operan en su misma zona metropolitana.

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Tactical Online Noviembre 2017

Tactical Online Noviembre 2017