MUNICIONES DE ALTAS PRESTACIONES

 

Autor: Octavio Díaz Cámara
Fotos: Ruag Ammotec, Octávio Díez, 5.11, Aimed Research, LA Police Reserve Foundation, Swiss Arms.

 

“Aquella tarde, como era habitual, un grupo de trabajadores de varias empresas se había reunido para, dentro de la moda del afterwork, tomar algo antes de regresar a sus hogares. Las conversaciones fluían, había risas, el ambiente general era positivo, alguno intentaba ligar,… Todo se vio, de pronto interrumpido, por un ruido especialmente brusco cerca de donde se encontraban. Vieron que un vehículo subía a la acera y sin detener su tránsito avanzaba sin tener en cuenta la presencia de peatones en ella. Al ver que se aproximaba a donde ellos estaban, muchos se refugiaron en el interior del local. El vehículo detuvo su marcha cerca, cuando había arrollado ya a muchos, y de su interior surgió un sujeto gritando lo que parecían consignas yihadistas y empuñando un arma larga de asalto. Cuando aún no había avanzado dos metros se oyeron varios disparos efectuados de forma secuencial y, desplomado, cayó al suelo. Los que observaban vieron avanzar hacia él a dos policías de una patrulla que había visto el suceso y había actuado, de forma diligente, para neutralizar a aquel que amenazaba a los ciudadanos.

Los policías, habían realizado sólo cinco disparos con sus dos semiautomáticas Glock del calibre 9×19 milímetros Parabellum. Los proyectiles que alcanzaron el blanco se habían deformado convenientemente cuando avanzaban por los tejidos, causando una notable cavidad y deteniéndose en el interior del cuerpo, evitando alcanzar a terceros. Los agentes, hacía unos meses que habían sido equipados con una novedosa munición pensada para ser lesiva e incapacitante y para que ni tuviese un exceso de sobre penetración ni rebotase, una decisión inteligente a la hora de buscan la máxima eficiencia policial y de reducir posibles efectos colaterales propios de incidentes que se desarrollan en espacios con una gran afluencia de público. Horas después, los informativos de todo el mundo exaltaban la rapidez de la acción y la eficacia demostrada en la resolución del incidente.”

Realidad cambiante

Para iniciar estas páginas, hemos decidido novelar una situación que, dado lo que está sucediendo en los últimos tiempos en lugares de Francia, Gran Bretaña, Alemania,…, puede acontecer en cualquier otro punto del planeta, pero que especialmente tendrá lugar, por los efectos mediáticos que consigue, en países occidentales. Frente a lo que ha venido siendo clásico, y tras haberse concretado por parte de los responsables de Seguridad un cambio en la percepción y en la dotación económica para actuar diligentemente contra una amenaza que es una realidad, se están tomando distintas decisiones y muchas de ellas positivas. Los chalecos antibala se han generalizado, armas como subfusiles y fusiles de asalto en manos de los que patrullan son habituales, formación específica en resolución de incidentes con sujetos armados se está impartiendo ya, etcétera. Complementariamente, y como asignatura pendiente para la mayoría, pues hay distintos colectivos ya conocedores de su potencial que ya han actuado diligentemente, debe apostarse por el uso de municiones que respondan a prestaciones más avanzadas que las que ofrecen las más clásicas -en especial las provistas con proyectiles blindados o FMJ (Full Metal Jacket)- y que apuesten por aprovechar los últimos avances tecnológicos en la obtención de unas capacidades definidas de antemano que pueden ser prioritarias en la obtención de unos resultados finales que serán más convenientes para lo que hoy es ya una necesidad imperiosa.

Se trata de un esfuerzo más a algunos otros que se están ya llevando a cabo  o están en vías de conseguirse. Hemos visto que determinados grupos policiales europeos que antes circunscribían su actividad a temas antidisturbios están evolucionando para priorizar su empleo en acciones de vigilancia, por lo que patrullan con fusiles de asalto y subfusiles y tienen a su disposición escudos antibala que les permitirán ser rápidos si una amenaza surge de improviso y tienen que acabar con ella.

Sabemos que algunas organizaciones, que abarcan tanto los grupos de asalto antiterrorista como otros de similares características, están adquiriendo fusiles de asalto que disparan municiones del 7,62x39mm -el GIGN (Groupe d’Intervention de la Gendarmerie Nationale) francés-, 7,62x51mm -el GEO (Grupo Especial de Operaciones o el GAR (Grupo de Acción Rápida) españoles- o .300 Blackout -el NL-MARSOF (Netherlands Maritime Special Operations Forces) de la Infantería de Marina holandesa-, decisiones a las que cabe añadir la del Mando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos (USSOCOM, United States Special Operations Command) que busca adquirir su nuevo rifle de precisión ASR (Advanced Sniper Rifle) en dos calibres hasta ahora nada clásicos: el .300 Norma Magnum y el .338 Norma Magnum, decisión “rompedora” frente a la adopción más generalizada del .338 Lapua Magnum.

Se está apostando, dentro de ese contexto en el que determinados equipos antes específicos son hoy de mayor dotación, de ahí la generalización del uso de supresores sónicos. Los mejores dispositivos disponibles son los ofertados por B&T que es la empresa líder del sector en Europa y que acompañan ahora a determinados colectivos para incidir en un mejor control de las armas o en una mayor discreción de determinados operativos. Conocemos que algunas organizaciones propugnan adiestramientos más realistas que contemplan una preparación más específica de policías o de militares para intervenir ante situaciones que, como la presencia de “lobos solitarios” o los despliegues en escenarios asimétricos, se corresponden con una realidad bien distinta de la que era clásica, preparación en la que cobra especial relevancia el empleo de sistemas como los kits para armas Simunition, con los que pueden realizarse ejercicios con un grado de realismo situacional muy notable, o la generalización de ejercicios realizados con apoyo de simuladores tan avanzados como el VirTra.

Simulador VirTra 300

 

Todas esas actuaciones, y en algunos casos concretos como ya hemos apuntado, van a verse reforzadas con la generalización de la adquisición, dotación y uso -no vale para nada tenerlos almacenados porque no estarán disponibles ante una situación no programada- de cartuchos de calibres ya conocidos en configuraciones específicas y de municiones de calibres que van introduciéndose con fuerza en distintos segmentos de los potenciales clientes. Paralelamente a lo expuesto, se están produciendo cambios como la generalización en entornos como el estadounidense del 5,56x45mm como arma policial en sustitución de las clásicas escopetas del calibre .12 y de los subfusiles más antiguos. En Estados Unidos, por ejemplo, casi todos los oficiales de Policía llevan en sus vehículos -coches patrulla, motocicletas y otros- variantes más o menos desarrolladas del fusil de asalto M4 en configuraciones que permiten su uso sólo en acciones de fuego semiautomáticas o en ráfagas. En ciudades europeas como Barcelona, París, Londres y otras, se pueden ver agentes portando distintas variantes de los G36 de origen alemán, o desplegando con subfusiles en los que han añadido visores Aimpoint “Micro” T2 buscando una mejor capacidad de reacción en entornos CBQ (Close Quarter Battle) y de puntería en situaciones especialmente dinámicas donde se tenga que producir una reacción inmediata.

A esas municiones se añaden cartuchos que, por sus prestaciones e idoneidad para el empleo en ámbitos como el policial, se están popularizando. Sería el caso del .300 Whisper y del .300 Blackout que son muy similares y que destacan por ofrecer una gama muy amplia de cartuchos que montan proyectiles más o menos pesados que les permiten una mejor conjunción junto a supresores o el batir objetivos con gran precisión a distancias aproximadas de hasta doscientos metros de la propia.

Tecnología líder

Esas municiones que son necesarias, tanto las más clásicas y convencionales como otras de reciente incorporación, tienen que ser capaces de responder a una serie de requisitos muy exigentes en lo que es su diseño y producción y lo que son sus prestaciones. Además, tienen que ofrecer unas prestaciones conocidas que permitan acabar con alguien que lleve un determinado tipo de prenda antibala, que esté detrás de un vidrio o se parapete en algún objeto, o que se mueva próximo a otras personas, requiriendo de los proyectiles usados que tengan unas cualidades de penetración y de precisión concretas y que generen aquellos efectos que se buscan.

Obtenerlas no es fácil, pues se requiere de procesos de investigación y desarrollo (I+D) que son largos, costosos y que no todas las compañías fabricantes de munición son capaces de realizar. Sólo las líderes del mercado internacional tienen potencial para comercializarlas. De entre ellas, y con un carácter europeo que hace que sus productos sean usados en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o por naciones de Oriente Próximo o Asia, sobresale una implantada en Alemania pero con plantas de producción en Suiza o Suecia, pues comercializa dentro de su catálogo varias gamas hasta hace unos años producidas por distintos fabricantes de munición.

Ésta compañía es RUAG Ammotec y su historia incluye más de siglo y medio fabricando municiones de alto rendimiento para cuerpos militares y policiales. Sus actuales plantas, en las que se integran fabricantes como la suiza RUAG, la alemana Dynamit Nobel, la sueca Norma Precision AB o la húngara MFS 2000, producen unos doscientos cincuenta millones de cartuchos anuales, siendo el destino del 43% de los mismos, que se caracterizan por su precisión y fiabilidad, los mercados de Defensa y Seguridad de los que habitualmente nos ocupamos en los diferentes reportajes que publicamos en las páginas de esta revista. Además, fabrican vainas, pistones, pólvoras, proyectiles,…, que son comercializados a terceros para cubrir otras necesidades.

Las propuestas que surgen desde la línea suiza, en los que se incide tanto en satisfacer los más estrictos requisitos ambientales como en determinados diseños en los que se evita el uso de plomo, incluyen novedosos conceptos que son bien conocidos por aquellos que nutren las filas de las unidades de élite y de Operaciones Especiales de las más variadas naciones. Incluyen la línea optimizada para su empleo en todo tipo de armas largas, pero especialmente dirigida a aquellos modelos que buscan, con sus disparos, obtener la mejor precisión y hacerlo a distancias especialmente largas.

El concepto RUAG Swiss P engloba la máxima de las tres “p”: “premium” en relación a los procesos de fabricación y los constantes controles de calidad que buscan la mejor y más exigente manufactura, “poder” porque incluye diferentes conceptos de proyectiles optimizados para generar el mayor rendimiento en las líneas de armas más variadas y “precisión” que está probada porque toda su oferta ha sido concebida para obtener unas agrupaciones consistentes que son sub MOA (Minute Of Angle) y que se mantienen independientemente de las condiciones atmosféricas y situacionales en las que se tenga que operar; son cartuchos estables a distintas temperaturas, sellados para que nada afecte a la pólvora o el pistón iniciador y convenientemente fabricados para garantizar que la humedad no les afecte.

Los proponen en calibres que incluyen opciones empleada especialmente en rifles de alta precisión, cómo el 7,62x51mm o el .338 LM, y están provistos con una gama de proyectiles que -con excepción de los subsónicos- generan el mismo punto de impacto a una distancia de hasta trescientos metros. De ellos, se proponen soluciones como los tipo “Target” han sido desarrollados para conseguir las agrupaciones más cerradas; los subsónicos son idóneos para aquellos trabajos que se realizan con supresor sónico fijado a la boca de fuego del arma e incluyen un tipo específico que consigue una desintegración del proyectil al impactar para causar mayores efectos en el objetivo; los “Final” diseñados específicamente para actuaciones a corta distancia y provistos con un proyectil que se fragmenta y transfiere una gran cantidad energía al cuerpo que con él resulta alcanzado; los AP (Armour Piercing) y API (Armour Piercing Incendiary) en los que se ha trabajado para conseguir que se obtenga buena capacidad de penetración de blindaje o que a la anterior se sume incluso un efecto incendiario en el objetivo alcanzado; los tácticos pensados para penetrar materiales como vidrios y alcanzar, sin perder la trayectoria, a quien se encuentre detrás o los del tipo “Styx Action” es una gran deformación del proyectil al chocar con los tejidos y así incidir en una mayor cavidad y más elevadas lesiones.

Decir que acaban de introducir en la gama Swiss P unos novedosos cartuchos del .300 Whisper que se caracterizan por una velocidad constante en la boca de fuego que es mejor que el estándar OTAN -de -52 grados hasta +72-, contar con una pólvora propelente optimizada que genera una presión constante o estar disponibles con proyectiles de 130, 200 o 220 grains respectivamente de los tipos “Styx Action”, “Final” y “Target”, cartucho para el que, por ejemplo, B&T ha puesto a punto su fusil modelo APC.

RUAG también propone otras soluciones de alta capacidad técnica que comprenden los del 9x19mm Parabellum, idóneos tanto para pistolas semiautomáticas como subfusiles, de los tipos HP SX, ACTION 4 SXF y 5 SXF -éste diseñado siguiendo los requisitos del famoso GSG9 (Grenzschutzgruppe 9)-, y SECA SXF que ofrecen prestaciones más desarrolladas que los clásicos blindados (FMJ, Full Metal Jacket), pues lo que les define es una notable capacidad de deformación de sus proyectiles para transmitir una gran cantidad de energía, obtener un gran poder de parada e incidir en la prevención de la sobre penetración, incluyendo marcas para facilitar el análisis forense. Para los PDW (Personal Defence Weapon) optimizados para lograr un gran poder de penetración tanto de placas de titanio como de capas de Kevlar proponen el 4,6×30 AP SX que es óptimo tanto para fuerzas especiales militares o policiales, en especial aquellos que trabajan en actuaciones de neutralización de terroristas o en dispositivos de protección de VIP’s (Very Important Person). Los que usen fusiles de asalto del 5,56x45mm podrán beneficiarse de las buenas cualidades de su gama HC y LF HC+ SZ con proyectiles de 62 grains que incluyen un núcleo interior optimizado para obtener un gran poder de penetración con el que perforar planchas de acero de 12 milímetros a trescientos metros, cualidad que aún es mayor en los HC del 7,62x51mm provistos con proyectil de 148 gr. Junto a esos modelos proponen otras gamas concretadas para ser usadas con la mayor seguridad en simulaciones, los de tipo frangible optimizados para evitar rebotes pues se desintegran al impactar -posibilita prácticas muy seguras a distancias extremadamente cortas, las propias de áreas urbanizadas-, u opciones para escopeta del calibre 12 optimizadas para destruir tanto cerraduras como bisagras. Su oferta también comprende cartuchos del 12,70x99mm destinados a rifles antimaterial y antipersonal, ofreciendo uno específicamente pensado para ser disparado a cortas distancias ante la dificultad de disponer de campos de tiro con los que realizar disparos a objetivos situados a uno o dos kilómetros de la posición propia.

Fusil B&T APC .300 Whisper
Fusil B&T APC .300 Whisper

Las municiones de alto rendimiento de RUAG, a las que se suman otras más clásicas idóneas para adiestramientos o prácticas informales, están especialmente dirigidas al mercado profesional y pueden solicitarse ya a través de AASIAS.com

Este artículo ha sido publicado en Tactical Online Julio 2017