VIOLENCIA URBANA

 

“Doce de octubre de 2016. A primera hora de la mañana comienzan a llegar al centro de Barcelona varios contingentes de personas que quieren celebrar el Día de la Fiesta Nacional. Entre ellos, hay dos de carácter político extremo y con voluntades muy enfrentadas entre sí. Los que, desde el punto de vista de sus ideas, se encuentran más a la derecha se reúnen en un parque de la montaña de Montjuic para, en un acto mediático seguido por numerosos medios de comunicación, proceder a la exaltación de sus ideales, a la quema de algunas banderas y a corear frases que definen su carácter. No muy lejos de allí, un núcleo algo mayor, de unas doscientas personas, se ha aglutinado en una marcha antifascista. Son los que, desde el punto de vista de sus ideales, se encuentran en posiciones opuestas a los anteriores. Se desplazan con pancartas y banderas en un recorrido que les lleva por diferentes puntos de la ciudad, gritando y coreando sus eslóganes.

Mientras ambos grupos desarrollan unos planes bien meditados hay un tercer colectivo, de carácter policial, especialmente atento a los acontecimientos. Está protagonizado, en buena media y como elemento más visible por las calles barcelonesas, por varios cientos de Mossos d’Esquadra de unidades como la ARRO (Área Regional de Recursos Operativos) de la Región Policial Metropolitana o de Barcelona o la BRIMO (Brigada Móvil), así como otros recursos. Uno de estos últimos es un helicóptero que permanece en posición estacionaria y con su FLIR (Forward Looking Infra Red), que conjuga cámaras de vídeo diurnas y nocturnas, sigue el desarrollo de las actividades de ambos grupos, pero en especial se centra en los antifascistas.

Violencia Urbana

En tiempo real envía las imágenes captadas a los órganos de Mando, entre ellos el furgón del Inspector Jefe de la BRIMO. Le permite ejercer su labor y tomar las mejores decisiones, en tiempo real. Imágenes, seguimiento de redes sociales, información de Inteligencia obtenida sobre el terreno, etc., son imprescindibles para coordinar el movimiento de las furgonetas y agentes que se desplazan a vanguardia, retaguardia o en los flancos de donde están ambos grupos. El objetivo de los policías, ejercido tanto con su presencia a distancia corta como por dispositivos puntuales que bloquean determinadas calles, es que ambos colectivos de ciudadanos antes apuntados no se crucen en sus desplazamientos.

Se busca evitar que la proximidad entre ambos levante ánimos y exalte actitudes, incidiéndose en enfrentamientos verbales que pueden derivar, de forma voluntaria o involuntaria, a algo más. Bloqueándolos, sin que se produzca el encuentro entre ellos, lo que se logra es incidir para que no se generen tensiones ni se produzcan enfrentamientos no deseados. La función policial es, en este caso concreto, evitar un posible episodio de violencia urbana.” Estas líneas son un reflejo de lo que aconteció en Barcelona sólo hace unos días.

Violencia Urbana

Problema clásico

En las últimas décadas del siglo pasado era clásico en algunas informaciones de la televisión ver a grupos de manifestantes quemando neumáticos para cortar carreteras, bloqueando puentes y hasta enfrentándose, con tiragomas y bolas de acero, contra las fuerzas antidisturbios. Esos colectivos de trabajadores, impulsados por fuerzas sindicales especialmente combativas, siguen existiendo, aunque las acciones reivindicativas que se generan en el tejido empresarial se han ido reconduciendo hacia actitudes menos violentas.

Violencia Urbana

No ha sido ese el caso propio del escenario urbano. En las calles, sobre todo de las grandes ciudades, se suceden y se repiten algaradas y protestas generadas en la mayor parte de los casos por determinados colectivos que buscan así intentar ejercer cierta presión social en beneficio de sus objetivos, no pensando que a veces la mayoría de la ciudadanía se ve perjudicada por sus reivindicaciones.

Grupos estudiantiles, organizaciones políticas extremas, núcleos especializados en la protesta por la protesta, colectivos que se sienten discriminados por la mayoría pero que en ocasiones poco hacen para evitarlo, núcleos antisistema que sólo buscan el enfrentamiento por el enfrentamiento, …, son algunos de los muchos involucrados en situaciones que hacen que la violencia urbana se esté incrementando de forma alarmante. Crecimiento demográfico desmesurado de las grandes ciudades, llegada masiva de inmigrantes, cierto nivel educacional limitado, la marginalidad que afecta a determinados colectivos, la crisis económica y la falta de trabajo, son factores que pueden haber influido en ello.

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Sin desdeñar aquellas manifestaciones autorizadas protagonizadas por grupos que tienen un motivo suficiente como para dejar clara su protesta, y también diciendo que muchos lo hacen de forma que buscan no dañar con sus actos a terceros y encauzar su lucha por las vías pacíficas legalmente establecidas en una sociedad madura y en la que la convivencia debe primar ante todo, lo que está definido es que nos estamos acostumbrando a convivir con la violencia urbana en su expresión más amplia y contundente.

Violencia Urbana

Es muy usual encontrarnos con ella, de forma casi accidental, cuando un sábado por la tarde vamos a los centros comerciales de determinadas zonas céntricas. También la vivimos cuando afecta a las estructuras de transporte públicas que facilitan el movimiento de grandes flujos de personas. Somos su objetivo cuando los hechos violentos de unos pocos afectan a la mayoría, los pacíficos. Es un entorno clásico real al que, cuando se convierte en violento, hay que atajarlo con contundencia y de forma coercitiva.

Lo saben bien los responsables policiales que tienen asignado el hacerles frente. Lo han vivido en sus carnes los agentes de las unidades creadas con ese fin, pues en muchos casos resultan alcanzados por piedras y otros objetos contundentes o heridos cuando son acorralados por grupos que se ceban en ellos. Los que forman estos últimos suelen actuar siguiendo tácticas de guerrilla urbana, para así buscar más efectividad en sus acciones y evitar las intervenciones policiales contra ellos. Se apoyan en las rápidas comunicaciones por teléfono móvil para avisar de una determinada presencia o dispositivo -sobre todo por whatsapp-, propugnan el uso de redes sociales para convocar a sus seguidores o para alertarles de algún aspecto que les pueda afectar -también en estrategias de propaganda que hagan que los medios de comunicación puedan presentarlos como víctimas  o para obtener el apoyo de otros grupos radicales localizados en diferentes lugares- y hasta siguen las pautas más violentas a las que se les anima en instrucciones que pueden leerse en determinados manuales surgidos sobre todo desde grupos de la extrema izquierda. En ellos se les explica cómo usar canicas para que los agentes resbalen o bolas de acero para romper cristales o vidrios de los furgones antidisturbios, que la sal combinada con agua puede generar objetos de gran contundencia para lanzarlos a los policías, a integrarse entre los no violentos para evitar su detención, a recoger los botes de gases lacrimógenos y lanzarlos hacia el punto del que vienen, …, a una serie de artimañas que hará más difícil la acción policial sobre ellos.

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Así, los más violentos, que cada vez actúan de forma más coordinada y siguiendo determinadas pautas se aprovechan de su fuerza y de que la legalidad vigente tiende a una cierta permisividad con determinadas conductas, pues además suelen actuar entre una masa para dificultar ser localizados y evitar se actúe con especial diligencia contra su presencia. Queman contenedores, destrozan comercios, actúan contra oficinas bancarias y cajeros, rompen el mobiliario urbano, provocan altercados en las calles, …, todo ello de forma indiscriminada y buscando en muchos casos violencia por violencia, con unos objetivos finales que siguen estrategias planificadas y se alejan bastante de lo que sería normal en la mayoría de los ciudadanos que propugnan soluciones pacíficas. También son hábiles, pues están legalmente asesorados y han desarrollado sus propias metodologías, para dificultar la labor de quienes forman los servicios de información o disminuir la eficacia de los núcleos de antidisturbios, policías a los que no dudan en agredir si pueden, en provocarles tirándoles todo tipo de objetos o de lanzarles sustancias incendiarias especialmente peligrosas.

 Respuesta efectiva

La experiencia policial en llevar a cabo operativos que hacen frente a colectivos de manifestantes especialmente violentos contra ellos, contra comercios o hasta contra terceras personas, ha llevado a desarrollar una serie de metodologías de despliegue, presenciales o de intervención que, en términos generales y salvando las diferencias entre los distintos escenarios, tienen bastante en común. Usar unidades a caballo, exhibir perros, montar estructuras metálicas de contención, emplear sistemas emisores de sonido de baja frecuencia, hacer uso de camiones capaces de lanzar potentes chorros de agua, …, son algunos de los medios que se vienen usando sobre todo en países con mayores recursos económicos.

Violencia Urbana

Otros más clásicos, como la escopeta, que sigue siendo un “activo” importante exhibida dentro de acciones de vigilancia o en dispositivos estáticos de control, han demostrado que no son lo óptimo cuando se las emplea para lanzar pelotas de forma indiscriminada, y de manera poco efectiva porque no decirlo, contra grupos de incontrolados o de violentos. Este potencial, aunque continúa siendo usado por determinadas estructuras policiales, ha demostrado que en determinadas ocasiones puede ser especialmente lesivo, más aún si por casualidad una pelota alcanza en un punto especialmente sensible de alguien que no está directamente involucrado con la acción a la que se pretende hacer frente.

Hace algunos años comenzaron a emplearse distintos tipos de lanzadores monotiro o con capacidad multidisparo que han venido siendo usados para disparar granadas de gas lacrimógeno, botes de humo y otros tipos de artefactos. En los últimos tiempos se ha añadido a las distintas propuestas -algunas no especialmente eficaces en el entorno policial porque surgieron para el militar que requiere de cualidades distintas- un sistema que está siendo usado por varios países europeos entre los que se encuentra España -Guardia Civil, Mossos d’Esquadra, Policía Foral de Navarra, …- y que ha dejado claro su potencial positivo. Se trata del rentable lanzador no letal B&T GL06NL, arma que ha sido diseñada para ser usada en el marco de distintos escenarios tácticos policiales y que ha demostrado su versatilidad, fiabilidad y precisión en situaciones de control de masas, enfrentamientos contra las fuerzas del orden o dispositivos de seguridad ciudadana.

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Ligero, pues sólo pesa unos dos kilogramos, su eficacia radica en su sencillez conceptual y de uso, destacando de este diseño soluciones como su disparador de doble acción con martillo oculto para una operación más simple y segura. Puede ser manejado en situaciones de elevado estrés sin problemas y apuntado de forma eficiente porque incluye un visor de punto rojo Aimpoint “Micro”, con el que puede lograrse sin problemas impactos en una determinada zona del objetivo. Su recámara de 40x46mm es óptima en conjunción con las municiones no letales proporcionadas también por B&T y que incluyen las de impacto especialmente novedosas, como las SIR y SIR-X, y otras con CS, OC o generadoras de humo.

Violencia Urbana

Este recurso, que se demuestra muy rentable si tenemos en cuenta su bajo coste y alta eficacia operativa, puede complementarse con otros más que también tendrán una aportación positiva en situaciones de violencia urbana más o menos extrema. AASIAS.com tiene en su amplio catálogo otras propuestas de las que les hablaremos. Para determinados casos, en los que agentes de paisano o uniformados tengan que ejercitar un nivel de coacción más contundente, podrán recurrir a las defensas policiales extensibles de ASP que ofrecen un mayor potencial de empleo que las clásicas porras y pueden servir para neutralizar y conducir a los más violentos, medio que puede complementarse con otro del mismo fabricante estadounidense, las esposas rígidas con moldura de polímero de ASP que dificultan enormemente los movimientos del detenido, o las esposas de un solo uso TRIFOLD especialmente indicadas cuando hay un gran número de detenidos y pueden ser especialmente útiles para conducirlos hacia los furgones policiales.

El personal adscrito a las funciones antidisturbios y de contención podrá ser equipado con prendas que faciliten su labor y que incluyen los chalecos LBE que propone la compañía 5.11, prendas portamaterial que incluyen anclajes externos tipo MOLLE (Modular Lightweight Load-carrying Equipment) para poder fijar en ellos cualquier tipo de accesorios, bolsas de transporte o elementos acordes para llevar transmisiones, esprays lacrimógenos, granadas para los lanzadores no letales y un largo etcétera de soluciones personales. Cuentan con un asa en su parte trasera superior que puede ayudar a que los agentes extraigan de un lugar problemático a un compañero que esté en una situación comprometida o haya resultado herido. 5.11 también propone vestimenta que puede ayudar a quienes la visten a moverse de forma más ágil, lo que en este caso concreto puede serles beneficioso. Seguro que lo sería también el llevar sus armas personales en las eficaces fundas antihurto Radar Xtreme de nivel 3+, como las de reciente dotación en los Mossos d’Esquadra y ya adquiridas anteriormente por la Guardia Civil o la Policia Local de Valencia, que son especialmente seguras y resistentes, dificultando que en algaradas, enfrentamientos, peleas, …, el arma corta personal le sea arrebatada a aquel que la tiene en dotación. Se puede fijar a la cintura, en un soporte que se fija en el costado superior de la pierna -táctica- o, con un anclaje especial, a los chalecos porta equipo.

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Si estos medios son eficaces, más lo puede ser aún el recurrir a algunos de los sistemas de alta tecnología que nos propone la compañía TASER. Uno sería la AXON Body 2 cámara corporal de vídeo que es uno de los medios más eficaces tanto para reducir las denuncias falsas por brutalidad policial como para mejorar el comportamiento de los que se enfrentan en una intervención. De altas prestaciones, elaborada construcción y gran calidad de imagen HD -ofrece el mejor vídeo en situaciones de baja luminosidad gracias a su sensor y la estabilización óptica en tres ejes-, video encriptado, Pre-Buffer de 2 minutos, un botón grande que puede activarse con los guantes puestos, la AXON Body 2 se ha evidenciado como la cámara preferida de las unidades policiales, como la Policía Metropolitana de Londres que ha adquirido 22.000 unidades.

La AXON que pueden sincronizarse con los Dispositivos Electrónicos de Control (DEC) como el Taser X26P ha resultado óptima en casos de violencia urbana.

TASER propone junto a ambos sistemas un tercero, sus defensas eléctricas no letales que reducen las lesiones sobre los sospechosos e incrementan la seguridad de agentes y de civiles que involuntariamente se vean próximos a los enfrentamientos de los que aquí hablamos. La opción más versátil es el X26P, de fácil manejo y tamaño compacto. Otro modelo disponible es el X2: con dos cargas para poderla usar de forma consecutiva con dos agresores.

Violencia Urbana

En cualquier caso, para un buen uso de los medios policiales, es indispensable una buena formación y muchas horas de entrenamiento y reciclaje, y por otra parte unos buenos protocolos de uso, indispensables para proteger los derechos de los ciudadanos.

Este artículo fue publicado en la revista Tactical Online de Noviembre de 2016

Tactical Online Noviembre 2016
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